“300″ de Frank Miller
La versión de Frank Miller de la batalla de las termópilas, una de las más míticas de las antiguedad. Un cómic que ha sido un rotundo éxito en ventas y ha dado lugar a un famoso film. Por desgracia, y sin ser malos, los resultados de ambos son bastante discutibles y se encuentran entre lo menos logrado de sus interesantes autores tanto del propio Miller como de Zack Snyder, director de “amanecer de los muertos”, un vigoroso remake de “zombie” el clásico de George A. Romero y una de las pocas nuevas versiones realmente afortunadas, y “Watchmen”.
El estilo minimalista pero expresivo y contundente que le ha dado tan buenos resultados a miller, uno de los artistas más valorados en su medio, no resulta el apropiado para narrar esta historia.
Una historia excesivamente breve, cuya extensión es menor que una novela corta, que es superficial y bastante pobre. La falta de desarrollo en todos los sentidos, tanto narrativos como de personajes incluso en sus violentas viñetas de acción, es un handicap importante, casi tanto como el tono épico, inflado, desfasado e inadecuado que le ha dado Miller a la leyenda, con un tufillo derechista-belicista que le ha valido no pocas acusaciones de fascista y de ser una metáfora poco sutil y nada acertada de los tiempos que corren.
Al margen de inexactitudes históricas (algo de escasa importancia pues es una obra de ficción) la caracterización de Jerjes, rey de los persas, aunque puede resultar impactante visualmente, es ridícula, maniquea y tendenciosa, y si el villano de este tipo de obras falla, le resta una enorme convicción a la narración.
El dibujo con colores de su mujer, Lyn Varley es estimable, hay no pocos momentos impresionantes si bien no hay muy bien aprovechados, especialmente los que reflejan la guerrera y radical cultura de los espartanos, los auténticos protagonistas del cómic por encima de determinados individuos. Y está el habitual solapado romanticismo de Miller que brilla en un memorable, fugaz final. Estas virtudes salvan a “300” de la quema y lo convierten, a mi modo de ver, en un trabajo mediano pero prescindible, un trabajo con poco rigor en los diálogos, simplón en general y cuyos toques jactanciosos y chulescos le pasan factura.
Con dudoso material de partida Snyder lo tenía muy difícil para hacer una buena película y no lo logró. Otro existazo en taquilla con legiones de detractores.
Visualmente, el film es deslumbrante, de una estética llamativa y moderna, revela a un hasta entonces pésimo actor, el aquí adecuado Gerald Butler, y tiene los mismos alicientes que el cómic con algún añadido como la gran escena en la que los persas han clavado a muchos inocentes a un árbol. Una escena de gran valor pictórico.
Pero, previsiblemente, tiene los mismos defectos, y el lógico sstiramiento de la exigua trama se rellena con escenas convencionales y sin ningún interés en su mayoría, casi todo el resto del reparto es de tercera categoría y lo peor es que un film derivativo y sin mucha personalidad propia: su espectacularidad está a la sombra, como docenas de películas más, de “Matrix” y “El señor de los anillos“, algo que es más una lacra que un acierto e incluso tiene algún momento tomado de la estúpida “Misión imposible II”
Todo esto más ese tono épico aún más grandilocuente, inflado y sobado de la novela gráfica invalidan en buena parte la irregular película basada en un cómic a años luz de otras de su autor.
Nada
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