Archivo de agosto de 2010
“El húsar” de Arturo Pérez-Reverte
Desde esta inicial “El húsar” hasta la reciente “El asedio”, pasando por “La sombra del águila”, “Cabo trafalgar” o “Un día de cólera”, las guerras napoleónicas y en especial La guerra de la Independencia española ( 1808-1814 ), han sido una continua fuente de inspiración en la obra de Pérez-Reverte.
El escritor nacido en Cartagena, suele mostrar más preferencia y respeto por los ilustrados franceses que por los ignorantes, beatos españoles. En sus novelas, como en esta, todo el mundo tiene sus razones, y el maniqueismo brilla por su ausencia, pero hay un razonado rechazo a la iglesia espñaola, que con la ayuda de una monarquia cobarde y obsoleta, destrozaron los sueños de progreso y libertad que hubieran podido sacar adelante a España.
Si Napoleón – que, aunque con sus atrocidades y represalias, quería ilustrar a sangre y fuego a una España bárbara, oscuramente católica, sumisa y obediente, ciega de odio donde se linchaba a todo aquel que pensara diferente – o la moderna constitución de 1812 hubiese seguido vigente, la historia de este triste país podría haber sido muy distinta. Al menos habría tenido esperanzas de un futuro mejor, esperanzas que cortaron de raiz los de siempre: la iglesia, los nobles retrógrados y uno de los peores reyes de todos los tiempos, con la ayuda y el sucio servilismo de las masas ya mencionadas.
Escrita en 1983, cuando Pérez Reverte era corresponsal del guerra, esta estupenda primera novela, seca y demoledora, tiene ecos de la apreciable “La roja insignia del valor”- de Stephen Crane, llevada al cine por John Huston – y sobre todo de Joseph Conrad ( incluso de Ridley Scott, no en vano su adaptación de “Los duelistas” conradianos que dió lugar a su primera película, es uno de los films favoritos del veterano escritor ), pero es ante todo, una obra muy personal, por encima de todo tipo de influencias, madura, impropia de un principiante en esto de la literatura, y que traza perfectamente tanto el estilo como las temáticas que van a caracterizar su extensa obra posterior. Sus puntos de contactos con la ambiciosa “El asedio”, son más que evidentes.
Un bisoño húsar del ejército francés en la invasión de España, vive de la noche a la mañana una radical transformación en sus ideas de gloria, heroismo y honor, al entrar por primera vez en combate. Lo que hay detrás de toda fanfarria patriotera y belicista, es locura, horror, estupidez, miedo…nada positivo, un cúmulo de tormentos que desembocan en una sabia, cruel y escéptica indiferencia, fruto del desengaño y la traumática experiencia, una indiferencia tras la que se esconde la nada, el vacío más absoluto.
Libro con un sutil “in crescendo” narrativo, en el que no hay balbuceos propios de un escritor inexperto, y que deja, con su nihilismo, una sensación de desazón en el lector.
Una obra contundente, medida, si no es redonda es por algún ligero desliz o por su engañosa humildad. Se lee en un santiamén. Es un libro implacable e impecable al mostrar toda la suciedad, toda la porquería que resulta ser una guerra. En este país, pocos tienen más experiencia en esto último que el escritor, el padre de Alatriste
ShareLAS EXTRAORDINARIAS AVENTURAS DE ADÈLE BLANC-SEC
El 10 de septiembre aterriza en los cines de nuestro país la adaptación cinematográfica
de LAS EXTRAORDINARIAS AVENTURAS DE ADÈLE BLANC-SEC, una de las obras maestras
de Tardi, llevada al cine por otro gran artista, el director Luc Besson.
La película se titula ADELE Y EL MISTERIO DE LA MOMIA y narra la historia creada
originalmente por Tardi en cómic con el mismo nombre, incluida dentro de la
edición integral de NORMA EDITORIAL.
Arquitectura Moderna de la A a la Z. Editorial Taschen
A diferencia de la mayoría de las enciclopedias de arquitectura, que tienden a
concentrarse más en los edificios y en los planos que en sus diseñadores, este libro
pone en el punto de mira a los arquitectos, retratándolos de manera que los
lectores puedan adquirir un panorama claro de su repertorio de obras.
Con más de 270 entradas, el libro abarca no sólo arquitectos, sino también grupos, movimientos y estilos del siglo XIX al XXI. Arquitectura Moderna de la A a la Z es una
exhaustiva obra de referencia de la que no debería privarse ningún profesional, fan o
estudiante de arquitectura.
Arquitectura Moderna de la A a la Z
Tapa dura, 2 volúmenes en estuche, 23,8 x 30,5 cm, 592 páginas
Edita Taschen
39,99 euros
Share“Los desnudos y los muertos” Norman Mailer
En estos tiempos en los que cualquiera publica un libro, sigue llamando la atención que esta obra magnífica, que si no es maestra es por muy poco, fuera realizada por un debutante de poco más de 20 años, demostrando una calidad y una audacia a la altura de sus ambiciones.
Acabada la II guerra mundial y lejos de la épica y de la propaganda que reinaban en el cine de Hollywood, Mailer se descolgó con una novela que, justifica por sí sola una carrera.
En un islote del pacífico, norteamericanos y japoneses se enfrentan sin piedad. Una oscura y anónima batalla que puede servir de metáfora para todos los combates de ese frente y que sirve para que Mailer realice un denso, complejo estudio de personajes. Militares USA con sus miedos, odios, ambiciones y obsesiones particulares y a los que sigue desde antes de la guerra definiéndolos con profundidad, aspereza y sucio realismo.
Aqui no hay épica, ni patrioterismo, ni maniqueismo, ni siquiera violencia física en abundancia. No hay muchos combates, pero los que hay, están descritos con dureza y a mi me resultó particularmente escalofriante este fragmento ( página 157 )
“-¡ Vamos a cogerte Yanki !- Gritó la voz
-¡ venid a cogerme, hijos de puta !- Rugió Croft.
Gritó con todas las fibras de su cuerpo, como si se echara con todo el peso contra una puerta de roble.
Durante unos diez segundos no hubo ningún ruido, sólo la luna sobre el río y el canto estático e incesante de los grillos. Después, la voz volvió a hablar:
-¡ Ya vamos Yanki, ya vamos !”.
Lo que hay es tedio, sudor, opresión racial, religiosa y militar, suciedad y una molesta sensación de que nada vale la pena, teñida de una corrosiva ironía.
Es difícil olvidar a algunos personajes, como ese asesino profesional que es el sargento Croft, alguien que en función de sus intereses es capaz de arriesgar la vida de sus maltratados hombres, algo que hace en mayor medida el general Cummings, un ser tan inteligente como malvado. Ellos son, a veces, el auténtico enemigo y sirven a Mailer para hacer una inquietante radiografía del pensamiento fascista. A este respecto es muy relevante “el discurso” que suelta el general admirando al nazismo y alegando que dicha ideología habría funcionado mejor en EEUU pues en Alemania, por sus condiciones, está condenada al fracaso. Algo que resulta un tanto premonitorio del inminente imperialismo USA que dominará, con sus guerras abiertas y sus guerras sucias y encubiertas, la segunda mitad del siglo XX. Ahora que lo pienso ese antológico enfrentamiento entre oficial nazi y comisario soviético prisionero en “Las benévolas” de Jonathan Littell, donde el nazi afirma que el comunismo estaba llamado al fracaso por haberse creado en un país tan corrupto y sumiso como Rusia. Esto tiene que muchos puntos de contacto creo yo con este fragmento de Mailer.
En el polo opuesto están los individualistas Red Valsen y el teniente Hearn, que detestan todo el sistema, la cadena de mandos, el ejército y toda la maldita guerra. Hombres que son pasivos porque siempre hay alguien por encima de ellos y son incapaces de cambiar lo que les rodea. Son los que reciben más simpatía por parte de Mailer, pero también reflejan su lado oscuro y siempre desprovisto de cualquier sentimentalismo. El bonachón de Wilson o el asustadizo y torpe de Roth ( acosado por su condición de judío ), son los típicos soldados carne de cañón, especialmente el segundo, victima de sus superiores, deseosos de cargar su odio y sus miedos en los más débiles.
Este libro fue el único estrictamente bélico de Mailer, y no es extraño. No necesitó hacer más y como toda gran obra de guerra, trasciende el género al que pertenece, para ser un hondo y pesimista retrato de la condición humana. De casi 700 páginas, sólo hay balbuceos propios de un novelista en 4 ó 5. Un escritor de verdad.
“Los desnudos y los muertos” fue llevada al cine en los años 50′ por el prestigioso Raoul Walsh, en su momento un film inédito en los cines españoles, pero que se ha podido ver en TV. Si bien es una película con la que tiene bastantes similitudes es con la grandiosa “La delgada linea roja” de Terence Malick, la segunda adaptación al cine que tuvo la novela de James Jones, que ya había dado lugar en los años 60′ a otro film, al parecer – film que no he visto-, radicalmente distinto.
La obra de Malick, al contrario que la novela de Mailer, es, con toda su violencia y salvajismo, una película bellísima, poética, de una peculiar sensibilidad, y con el toque antibélico más acentuado, sin llegar a la rigurosa sequedad de “Los desnudos y los muertos“, pero coinciden tanto en reflejar la futilidad de la guerra como en hacer un estudio psicológico inusualmente intimista de sus personajes. Como dice el cartel de La delgada linea roja: “cada hombre libra su propia guerra”. Hombres lanzados, en plena imbecilidad humana y ante la indiferencia del cosmos, a una carnicería que les sobrepasa, los empequeñece.
SharePresentación y firma de ejemplares en Fnac de “America swings” Naomi Harris. Editorial Taschen
Naomi Harris, America Swings
TASCHEN y la cadena Fnac invitan a conocer a la autora y fotógrafa canadiense del asombroso libro “America Swings“, ( ficha de la propia editorial Taschen) de Naomi Harris.
Para ello han sido fijadas dos citas con la autora, Naomi Harris. En Madrid el 1 de Septiembre de 2010
acompañada de la periodista Paloma Aznar Vampirella y en Bilbao en el marco del Festival Getxo PHOTO.
Madrid, Presentación y firma de ejemplares:
Día: 1 de septiembre de 2010
Hora: 19:30 horas
Lugar: Forum de FNAC CALLAO,
C/Preciados 28
28013 Madrid
Madrid
Bilbao, presentación y firma de ejemplares:
Día: 3 de septiembre de 2010
Hora: 20:00 horas
Lugar: Fnac Bilbao
Alameda de Urquijo, 4
48008 Bilbao
Share“La fragata Andorinha” Luis Delgado Bañón ( ed. Noray )
Por ARIODANTE
La fragata Andorinha
Luis Delgado Bañón
Ed. Noray
Luis Delgado Bañón (Murcia, 1946) es capitán de navío y escritor. En anteriores reseñas se ha hablado de su trayectoria. Dedicado desde hace años al ambicioso proyecto narrativo sobre la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil, en la serie de novelas que componen la Saga Marinera Española, el autor intenta mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico posible. Para ello se ha documentado exhaustivamente y cotejado en archivos y bibliotecas toda la información que utiliza para sus narraciones. Incluso ha rescatado del olvido numerosos lances vividos por la Marina que permanecían desconocidos al público.
Decimoquinta entrega de la serie, y protagonizada por el recién ascendido a brigadier Santiago Leñanza, La fragata Andorinha es una magnífica novela de aventuras, en la que el aspecto histórico de la guerra franco española queda en segundo plano y desarrolla ampliamente la parte aventurera y la ficción con una narración bajo los cánones clásicos de la novela decimonónica, Stevenson, Salgari, Verne, Sabatini…navegamos por los mares del Sur, entre Mozambique y la isla Reunión, y nos las tenemos que ver con piratas, negreros, raptos, venganzas, asaltos, naufragios, etc., un barco que gobernar y un tesoro que recuperar. Todos los ingredientes que, bien combinados, hacen que una novela eche chispas en nuestras manos y la leamos en un continuo arrebato.
Mientras su cuñado Beto, compañero de otras aventuras y misiones en la mar realiza una misión en la Plata, por tierras indianas (que podemos leer en El queche Hiena) Santiago Leñanza retorna a Cádiz, donde tiene lugar una desgracia familiar que le deja moralmente hundido. El general Valdés, su superior y sin embargo amigo, consigue una misión para él, a bordo de su fragata, la Proserpina. Una misión que se sale de las rutas habituales para los barcos españoles de la época: el Índico. Zona de portugueses, holandeses y británicos, con la inevitable presencia francesa en disputa de territorios por la guerra, no es conocida por Leñanza, que ha de investigar con cartas marinas y mapas, las posibilidades de movimiento.
Una fragata portuguesa, la Andorinha, ha cargado una inmensa cantidad de caudales procedentes del virrey de Nueva España, que, atemorizado por los movimientos independentistas prefirió embarcarlos a pesar de que la tal fragata, comandada por un dudoso capitán Silveira, tenía una derrota larguísima antes de su prevista arribada a tierra española. Aun así, el tiempo calculado para esa llegada pasa y pasa y de la fragata no se sabe nada. La misión de Leñanza es averiguar su paradero y por supuesto, el de los caudales destinados a la corona española. Averiguarlo y recuperarlos, a ser posible. Corre el año 1813.
El trayecto hacia el sur, bordeando la costa africana, se ve “amenizado” por diversos incidentes, uno de ellos el naufragio de un barco cargado de viajeros, al que se ven imposibilitados de socorrer y que se hunde ante sus ojos. Otra de las diversiones es el encuentro con un buque negrero.
Cuando finalmente llegan a Mozambique, a bahía de Delagoa, ven el asunto casi solucionado. Pero las cosas se tuercen y el atildado capitán Silveira es un mal bicho que se les escapa entre sus manos, por lo que han de emprender una persecución implacable a través de aguas orientales para conseguir tras grandes esfuerzos, hacerse dueños de la situación. Primero hacia Sofala, luego hacia la isla La Reunión, con vientos contrarios y mar gruesa, avanzan valientemente. La intervención del joven Marco, hijo de Silveira, es de una ayuda fundamental, así como la de su fiel Aldo Neves, al mando de la goleta Capital. Aunque el joven requiere una condición que han de cumplir y que cumplen gustosos; y las cosas van volviendo a su cauce luego de muchas inquietudes y acciones valerosas, no exentas de sorpresas al final.
Más personajes, como el segundo oficial de la Proserpina, Romarate, el fiel criado Okumé, conocido como la sombra de Santiago, y famoso por sus guisos y adobos, el caballero Mascari, el teniente de fragata Orcajo, y otros, cumplen su papel airosamente, siendo interlocutores necesarios de Leñanza, y representando un gran apoyo en momentos críticos. Los personajes femeninos, que en esta obra hay varios, con sus luces y sus sombras, incluso alguno de terrorífica visión, ponen el contrapunto adecuado.
En suma, una novela muy equilibrada en su ritmo de acción, ambientes exóticos y personajes atractivos, narrada con el lenguaje habitual del autor, muy directo y llano, sin exagerar la jerga marinera, y que se puede leer sin necesidad de haber leído antes ninguna otra novela de la serie. A la edición se le echa en falta algún mapa, carencia que viene siendo, desgraciadamente, muy usual, aunque en posteriores entregas de la serie empieza a verse solventada.
Agosto 2010
ShareValentia, una colonia asomada al Tyris
La revista Stilus de la Asociación de la Hispania Romana recoge en su próximo número un artículo de el escritor y amigo de Melibro, Gabriel Castelló, – autor de la destacada novela “Valentia“-, dedicado a la ciudad de Valencia en la época romana. Os dejo el artículo dejando un enlace a la web de la revista que será de vuestro interés
Baluarte de la romanización en terrotorio edetano,Valentia pronto se convirtió en un enclave esencial en el levante hispano. El novelista Gabriel Castelló repasa los primeros siglos de vida de la capital del Tyris (el río Turia). El recorrido no está exento de violencias y dolores.
Por Gabriel Castelló.
Valencia es hoy famosa por diversas razones. Por sus tradiciones renombradas como las Fallas, unas festividades de origen pagano que se pierden en la noche de los tiempos; sus naranjas, la horchata… Pero todo ello es relativamente reciente en el tiempo.
El espacio físico que hoy ocupa la tercera ciudad de España ha estado habitado desde el Neolítico. La antigua Edetania, territorio que comprendía las tierras controladas por la legendaria ciudad de Edeta (Tossal de Sant Miquel, Liria), se extendía desde las riberas del Udiva (el río Mijars) por el norte hasta las del Sucro (el río Júcar) por el sur, teniendo como eje principal el fértil valle del Tyris (el río Turia) Ciudades antiguas e influyentes como la mencionada Edeta, Kelin (Caudete de las Fuentes), Kili (¿Torís?) o Arse/Saguntum (Sagunto) conformaban el territorio natural en el que estaba a punto de nacer una nueva ciudad romana.
Corría el año 138 a. C. cuando Décimo Junio Bruto Galaico, cónsul de Roma y hombre de arrojo y valentía reconocida, acabó su consulado combatiendo a las tribus celtas más díscolas. No sabemos con certeza si el cónsul les concedió tierras en el Levante hispano sólo a los veteranos de dichas guerras o incluyó también en el lote a tropas auxiliares, o incluso a los lusitanos que lucharon junto al fiero Viriato.
Los nombres de los primeros valentinos censados son itálicos del sur, de Campania y Apulia. Los nomenes más antiguos de la ciudad son los de los Coranio, Numio, Lucieno, Julio, Fabio o también los Antonio. En cambio, según Tito Livio, el primer historiador clásico en hablar de Valencia, parece que los destinatarios de estas tierras son los lusitanos:
IVNIVS BRVTVS COS. IN HISPANIA IIS QVI SVB VIRIATHO MILITAVERANT AGROS ET OPPIDVM DEDIT, QVOD VOCATVM EST VALENTIA
Fueran itálicos o lusitanos, o ambos, el caso es que el año 138 a. C. se fecha la fundación de Valentia, la ciudad de los valientes, una nueva colonia de veteranos ubicada entre ciudades iberas de abolengo y presunta lealtad.
Quizá fue por casualidad, pero es más lógico pensar que la administración romana ubicase a sus tropas licenciadas, y con ellas una extensión del poder gestor y recaudatorio de la Urbe, entre ciudades fieles pero indígenas. De hecho, las iberas Saiti (Játiva), Dianium (Denia), Edeta o Arse eran mucho más influyentes en aquel siglo II a. C. que la nueva ciudad del Turius.
Cruce de caminos
El lugar elegido por el cónsul de la Ulterior para erigir la nueva colonia era estratégico. Valentia se ubicó sobre una pequeña isla fluvial en el penúltimo meandro del río Turia, muy cerca de su desembocadura. Disfrutaba de un puerto fluvial, pero estaba suficientemente alejada de la por entonces insalubre costa levantina. Hoy vemos anchas playas de arena y altos bloques de apartamentos, pero en época romana espesos humedales ocupaban toda la franja costera desde Almenara a Cullera.
A pocas millas de la puerta sur se extendía la Amoenum Stagnum, La Albufera, que en aquellos tiempos era inmensa, casi veinte veces más grande de lo que es hoy, y que contaba con salida directa al mar (por lo tanto, era un fondeadero natural perfecto como demostró el hallazgo de un Apolo de bronce frente a las arenas de El Saler).
La isla fluvial del nuevo asentamiento constituía el mejor lugar para vadear el irregular y traicionero río Turius. Por ella ya pasaba el Camino de Aníbal, conocido también entonces como Vía Heraclea y que mudó su nombre a Vía Augusta a principios de nuestra Era, consolidándose como escala natural entre Saguntum y Sucrone (Alzira).
Después de realizar los ritos fundacionales necesarios, el banquete ceremonial y el posterior entierro de la loza utilizada y los restos del mismo en un pozo ritual que aún puede visitarse en el Museo de L’Almoina, los agrimensores licenciados de las legiones establecieron con su groma el trazado de las calles principales, el cardo y el decumano máximo, aprovisionaron de agua corriente el lugar,
delimitaron el foro y el perímetro del foso que cerraría la futura muralla. En muy pocos años aquel campamento de tiendas e ilusiones se convertiría en una próspera ciudad de veteranos al más puro estilo itálico colonial: La ciudad republicana contaba con su basílica (sus restos están hoy bajo la catedral), su curia, el triple templo de Júpiter, Juno y Minerva, un silo, dos almacenes públicos, un mercado, tres termas, un acueducto que suministraba agua potable desde los manantiales de la serranía edetana y un pequeño puerto fluvial utilizable cuando el caudal del río así lo permitía.
Desde principios del siglo I a. C. la curia valentina acuñó cuadrantes y denarios en su propia ceca, mostrando a la diosa Roma en el anverso y a la cornucopia de Fortuna y el haz de flechas, el símbolo de la ciudad, en su reverso:
El zarpazo de Pompeyo
Valentia prosperó en sus primeros sesenta años de vida, consolidándose como el centro administrativo local en detrimento de las ciudades indígenas vecinas. Esta prosperidad se vio truncada durante las Guerras Sertorianas. La campiña valentina quedó seriamente damnificada en la acción de apoyo a Edeta (también llamada Lauro en algunos textos) llevada a cabo por Pompeyo el Grande y fechada el 76 a. C. Durante la revuelta de Quinto Sertorio, la vieja ciudad ibera cambió de lealtades y se decantó por la facción senatorial. El general rebelde no podía permitirse que una ciudad influyente y muy bien posicionada se saliese con la suya y complicase sus suministros y alianzas. Le puso sitio. Pompeyo el Grande acudió en su ayuda, pero el tuerto Sertorio fue mucho más listo que él y le tendió una trampa que le costó al nuevo talento de la República cerca de 10.000 legionarios y su primera y mayor humillación al tener que presenciar como el astuto Sertorio prendía fuego a Edeta ante sus propias narices.
Este pulso entre Quinto Sertorio y su nuevo rival, el impetuoso pupilo de Sila, sacudió bien fuerte el delicado equilibrio local. La afrenta de Edeta supuso un agravio de tal envergadura para Pompeyo que justo un año después, en el 75 a. C., entró de nuevo en tierras edetanas y volvió a desafiar a sus adversarios, esta vez frente a la ciudad de Valentia, afiliada desde el inicio de la contienda a la causa rebelde. Sertorio se encontraba lejos, en tierras carpetanas, y la defensa de la ciudad quedó en manos de dos de sus lugartenientes, Cayo Herennio, hombre de honor y militar cualificado, y Marco
Perpenna, un auténtico inútil cuya única acción exitosa en toda su carrera fue urdir el asesinato de Sertorio en su villa de Osca tres años después.
La batalla fue un desastre total para los insurrectos. Más de una legión fue masacrada entre Mellaria (un lugar indeterminado de Horta Nord) y el cauce del Turia. Herennio fue abatido frente a los muros de Valentia y Perpenna huyó de la confrontación. La muerte del primero y la fuga del segundo dejaron campo abierto a Pompeyo el Grande para asaltar la ciudad indefensa sin la más mínima contemplación. Las tropas pompeyanas arrasaron la colonia y su territorio colindante, como la mansio de Catarroja. El joven imperator decidió realizar un escarmiento entre los cabecillas disidentes para disuadir a los supervivientes de futuras revueltas. Once cuerpos torturados salvajemente fueron encontrados en las excavaciones del solar de La Almoina, muy cerca del lugar que presuponemos ocupó la primitiva curia republicana.
En uno de ellos, sin pies, apareció un pilum, una lanza, incrustado allí donde la espalda pierde su nombre. Cerca de cincuenta años de oscuridad cubren el tiempo que pasó entre las Guerras Sertorianas y la refundación datada en tiempos de Augusto. Probablemente, la reconstrucción de la calzada y la restauración del tráfico y el comercio conllevó la repoblación de la antigua colonia. Todo apunta a que Valentia no quedó completamente abandonada durante este tiempo.
Dos senados para la época dorada
El que fuera cónsul y legado de Pompeyo en Hispania, Lucio Afranio, pudo ser el impulsor de su temprana reconstrucción a tenor de una lápida encontrada en su ciudad natal, Cupra Marittima, en el Piceno, y donada por el doble senado valentino. Sí, un doble senado. Es un caso original pero no único en la administración provincial de la antigua Roma. La nueva Valentia, restaurada entre el 5 a. C. y 5 d. C., contaba con dos cámaras legislativas, los veteres (los antiguos) y los veterani (los veteranos), clara alusión a los pobladores originales y los nuevos colonos.
La ciudad cambió su fisonomía durante la época dorada de la dominación romana. Desde los Julio-Claudios a los Antoninos la región consolidó su sólida economía, exportando lino setabense, vino y aceite por todo el Imperio como atestiguan los fragmentos de ánforas saguntinas encontrados desde Siria a Dinamarca. Ante la ausencia de agresiones externas e internas, la muralla no se reconstruyó completamente y un hermoso ninfeo dedicado a las divinidades acuáticas se levantó a espaldas del foro, empedrado con losas de granito azul de las canteras de Alcublas y embellecido con coloridas estatuas talladas por Viria Acte, una afamada escultora local. En el lado este del recito urbano se erigió el circo, con capacidad para cinco mil localidades.
Llegan los bárbaros
Esta situación de bienestar cambió drásticamente con el deterioro general de la estabilidad política en la segunda mitad del siglo III, teniendo su momento más dramático el año 260 d. C. La primera incursión bárbara en la Tarraconense provocó una profunda conmoción en tierras valencianas. Los viñedos y trigales fueron arrasados, las grandes villas residenciales que rodeaban Valentia como la de Cecilio Rufo en El Puig, la de Sulio en Sollana, o las fincas rústicas de Paterna, Torrent o Cheste, fueron saqueadas a conciencia, al igual que la propia ciudad. Sólo hay una aparente recuperación del orden imperial después del mandato de Aureliano, allá por el 275 d. C.
También se encontró en La Almoina un podio sufragado por los magistrados valentinos que diviniza a este belicoso emperador. Seguramente fue él, o alguno de sus legados, quien expulsó definitivamente a los temidos francos de Hispania.
Durante el Bajo Imperio no hubo más situaciones críticas dignas de mención exceptuando el martirio de San Vicente, actual patrón de la ciudad. Tras el edicto de persecución de Diocleciano, Publio Daciano, praeses perfectissimus de la provincia Tarraconense, mandó arrestar Valerio, obispo cristiano de Caesaraugusta, y a su diácono Vicente. Fueron trasladados a Valentia, primera ciudad de la nueva provincia Carthaginensis, donde fueron juzgados por divulgar sus ideas subversivas y contrarias al culto oficial del estado. Valerio, envejecido y con un grave defecto de dicción, sólo fue desterrado a las Galias, pero el joven Vicente encolerizó con sus alegatos de tal modo al gobernador durante su proceso en la basílica que fue condenado a martirio. Este hecho hizo que pocos años después, tras la libertad de culto promovida por el decreto del emperador Constantino, Valentia se convirtiese en el primer destino de peregrinaje cristiano de la antigua Hispania, reconvirtiendo los sótanos de la curia donde el diácono padeció martirio en una pequeña capilla frecuentada por peregrinos y devotos de todo el Imperio de Occidente.
Este lugar siguió siendo frecuentado por penitentes hasta bien entrados los tiempos del califato.
PARA SABER MÁS:
• MOROTE BARBERA, G. (2002):
La Vía Augusta y otras calzadas
en la Comunidad Valenciana.
Real Academia de Cultura Valenciana.
• PEREZ VILATELA, L. (2003):
La Valencia Antigua. Historia
General del Reino de Valencia,
Tomo II. Real Academia de Cultura
Valenciana.
• PLUTARCO (2002): Vidas
Paralelas. Sertorio y Pompeyo
(Comentarios de Luciano Pérez
Vilatela) Editorial Akal Clásica.
• SHULTEN, A. (2004): Hispania.
Geografía, Etnología e Historia.
Editorial Renacimiento.
VALENTIA /Gabriel Castelló
Editorial Akrón, 2009 – 668 págs.
El hallazgo de varios esqueletos
mutilados bajo la Plaza de la Almoina
fueron un revulsivo poderoso
para la imaginación de Gabriel Castelló,
que se decidió a novelar los
trágicos episodios que pasó la ciudad
del Turia durante los años en
los que Hispania se convirtió en el
campo de batalla entre Sertorio y
Pompeyo.
La novela, que cuenta las vivencias
de Cayo Antonio Naso, descendiente
de una de las primeras familias
itálicas en instalarse en la colonia,
se desarrolla en dos épocas muy
diferentes dentro del periodo romano.
La trama avanza y describe las
grandes diferencias que separan dos
épocas
antagónicas: los tiempos de
ambición y conquista de la República
a principios del siglo I a. C. y
los años de la decadencia imperial a
finales del siglo III d. C.
Libros de la serie de TV: H2O. Just Add Water. La serie de las sirenas del mar
Siguiendo con el repaso a las series juveniles de éxito y sus respectivos libros, ahora es el turno de la serie que emite Antena 3 y Nickelodeon, H2O, Just Add Water, la serie de las sirenas adoslescentes que transcurre en Australia. ¿Os gusta la serie?
Os dejo un enlace a la web de la serie:
http://h2olaserie.blogspot.com/
Y un enlace a la wikipedia donde se desmenuza bastante bien la serie.
Aqui va la relación de libros que pueden encontrarse en librerías relacionados con esta serie. Espero os guste
METAMORFOSIS- H2O
AGUAS PELIGROSAS
ATRAPADA- H2O
FIESTA PARA CHICAS-H2O
HECHIZO DE LUNA-H2O
LUZ DE LUNA-NOVELA H2O
MI DIARIO SECRETO-H2O
EL PRIMER AMOR H2O
LA PRUEBA DE FUEGO H2O
REINAS DEL MAR H2O
SECRETOS-H2O 2
TESOROS TROPICALES- H2O
PELIGRO EN ALTA MAR- H2O
Share“La senda del perdedor” Charles Bukowski
No existe formato que albergue mayor abanico de posibilidades que un folio en blanco, al mismo tiempo que paraliza como pendiente terriblemente escarpada a la que hay que perderle tanto el miedo como el rspeto. Para ello todo lo que hay que hacer es respirar hondo y dejarte llevar. Si cuando terminas te sientes como cuando acabas de echar el mejor polvo de tu vida, probablemente seas escritor.
Esto es justamente lo que creo yo, o mejor aún, estoy convencido que sintió Charles Bukowski cuando pulsó la tecla del punto final en “La senda del perdedor”.
No fue en ese momento cuando se convirtió en escritor pues sin saberlo ya nació siéndolo, como cualquier escritor de verdad. Otra cosa es ser reconocido, y esta, más que su suerte, fue Nuestra Suerte.
Si existe algún otro libro capaz de hacerte vibrar las entrañas, anular todos tus complejos, embadurnarte de ternura y odio a la vez, sin que se peleen entre si, y recargar tu vida como un arsenal de valentía, desde luego que yo, no lo he leído. No importa si es autobiográfico o no, Bukowski consigue hacer creíble casi todo lo que inventa tan solo porque escribe de adentro hacia afuera, sin pensar en la reacción del lector cuando presente su obra, y al final los honores son siempre compartidos entre creador y personaje, pues se lo debe todo a él mismo.
Lanzar mensajes de humildad y arrogancia a la vez parece algo imposible y Bukowski lo consigue en esta novela lanzando frases como la siguiente:
“Así que eso era lo que querían: mentiras. Mentiras maravillosas. Eso es todo lo que necesitaban. La gente era tonta. La cosa iba a ser fácil”.
Esta era la conclusión que sacó por las alabanzas que recibió cuando en el colegio valoraron lo que él había escrito sin ningún esfuerzo. Fue aqui cuando comenzó a reirse del mundo y no dejó de hacerlo mientras el mundo creía reirse de él.
“No había otra cosa que hacer. Sólo ver el aire y esperar”
No tuvo que esperar mucho para sorprenderse con su mejor descubrimiento, su compañero fiel, el único que estuvo siempre a su lado hasta la muerte y con el que disfrutó sin un sólo momento de arrepentimiento “El alcohol”.
“Nunca me había sentido tan bien, era mejor que masturbarse. Ahora sí que he encontrado algo, algo que me va a ayudar en los días venideros.
Decidí que siempre me emborracharía. Todo lo vulgar de la vida desaparecía y quizás si te apartabas de ello muy a menudo, no te convertirías en un ser vulgar”.
Decir clara y abiertamente cosas como
“A la edad de 25 la mayoría de la gente estaba acabada. Todo un país repleto de gilipollas conduciendo automóviles, comiendo, pariendo niños, haciéndolo todo de la peor manera posible, como votar por el candidato presidencial que más les recordaba a ellos mismos. Deseaba dormir cinco años”.
Hacerse preguntas como:
“¿Era yo el único en agobiarme por un futuro sin posibilidades?”
Y no por ello ser un amargado. Todo lo contrario, supo discernir entre el camino que su padre y el mundo entero querían marcarle y el que realmente debía tomar:
“Coge la familia, mézclala con Dios y la nación, añade diez horas de trabajo diario, y tienes la exaltación de la insipidez más indecente”
Se deshizo de la medalla que le entregaron en la universidad tirándola por un gran sumidero sin fondo. Cuando le hablaban de la guerra en Europa, su respuesta era:
“Tus padres controlaban los años de tu desarrollo jodiéndote todo el rato y cuando ya eras capaz de vivir por ti mismo, otros querían embutirte un uniforme para que te pudieran volar el culo”
Por desgracia y por otros motivos que no voy a nombrar ahora, yo sí que tuve que embutirme ese maldito uniforme del que habla Bukowski. Fui herido mentalmente, pero incluso de haber muerto y posteriormente haber tenido la posibilidad de leer este libro en el infierno, tened la completa seguridad que hubiera resucitado y encaminado mi vida de la misma manera que lo hizo él; Genio de la literatura y del arte de vivir.
Gracias a tu existencia, algunos seguimos gozando de su legado y orgullosos de ser lo que los demás no quieren que seamos.
Estimado Sid Vicius, lamento comunicarte que, pese a lo relevante que fue tu visión del mundo, no fuiste tú el primer Punk, sino Charles Bukowski, sin necesidad de posar con cresta.
Por MIQUEL HERNÁNDEZ RAMÓN
Share“La máscara de la muerte roja” Edgar Allan Poe
“La máscara de la muerte roja“, es un relato breve de Allan Poe, que se puede encontrar en el primer volumen de cuentos editado por Alianza, y en un volumen bilingüe, que es el que yo he leído,de Esediciones, que incluye “La máscara de la muerte roja” y el “El diablo en el campanario”.
El relato que nos ocupa “La máscara de la muerte roja”, me ha parecido un relato realmente inquietante. Está ambientado en la Edad Media en un lugar indeterminado que bien podría ser el norte de la actual Italia por el nombre del protagonista. Las tierras propiedad del príncipe Próspero son invadidas por la peste, la muerte roja, que todo lo invade, sin piedad. En estas, el príncipe Próspero, reunido con su nobleza y personas de confianza en un apartado castillo, escapan a este drama que asola la región entera. Dentro de la fortificación, no sólo escapan a la muerte roja, sino que la desafían, tal vez inconscientemente, celebrando suntuosas fiestas, dejándose caer en los brazos del mayor de los hedonismos, con banquetes, bailarinas, bufones, músicos…mientras fuera no queda absolutamente nada, donde campa la más absolutas de las “nadas”.
Pero eso es sólo una apariencia. Es sólo un deseperado intento, de lo más humano, de vivir la vida que fuera ya no existe. La inquietud planea a cada rincón. Cada “gong” del reloj de ébano, produce temblores en el servicio y en los invitados. Cada sombra parece agrandarse, pero no una sombra negra, sino roja. La excentricidad del príncipe, otrora feliz y generoso, no tiene límites, estremece a todos por igual, incluido al lector, pero a la vez es una luz sobre la que recogerse, tal vez una luz suicida, con fecha de caducidad, pero una luz al fin y al cabo. Esta excentricidad, este jugar con la muerte, se manifiesta en una fiesta de disfraces en la que la regla era no vestir de rojo. Ante la mirada atónita de Próspero, una figura roja recorre sin cesar las diferentes estancias. está bastante claro. La suerte está echada para todos.
Es un relato del que evidentemente no voy a descubrir nada nuevo a estas alturas. Sólo resaltar que me ha gustado. Un relato que es descrito lo justo para que el lector se haga una idea. La muerte rondando alrededor de unos privilegiados que no saben realmente cuanto les queda, que tal vez se creyeron inmunes a la muerte, unos privilegiados que no dudaron en condenar al resto de personas de la región con tal de salvarse ellos. La muerte no hace distinciones, ya se sabe. Lo demás Poe lo deja, o eso me ha parecido a mi, a la imaginación del lector. Eso lo convierte todo en mucho más inquietante.
Hay una versión de este relato, con el mismo título, de 1964, dirigida y producida por Roger Corman, interpretada por Vincent Price - Próspero -, Hazel Court y Jane Asher, interpretando a la bella francesca. Aqui todo está más delimitado. La acción transcurre en Italia, y Próspero es un adorador del diablo, que ya no cree en las bondades de un dios que cree que ha dado la espalda a la humanidad. Enclaustrados en el asfixiante castillo, espera la llegada de la muerte, mientras hace gala de gran crueldad para con todos sus invitados, con la que había hecho un trato. La muerte no hace tratos con nadie. La película casi me gustó más, donde las miserias del género humano son fieramente retratadas.
No he leído mucho de Poe, más allá de los cuentos más típicos ( “La caída de la casa Usher“, “Los crímenes de los calle morgue” o “El gato negro” ), y tal vez sea por eso que el relato – y el film – me provocó tan honda impresión. Para los seguidores y entendidos en la obra de Edgar Allan Poe, todo esto ya estará más que superado, pero para el que lo lee por primera vez, la verdad es que, pese a que fue escrito hace casi dos siglos, sencillamente impresiona, inquieta. Al menos a mi lo hizo.
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