Archivo de febrero de 2010

“El sitio de Leningrado. 1941-1944″ de Michael Jones

El asedio de Leningrado, hoy San Petersburgo, durante la segunda guerra mundial, fue uno de los ejemplos más claros de la guerra de exterminio que llevaron a cabo los alemanes, con su creencia de pertenecer a una raza superior, en el frente del este contra los rusos – eslavos y comunistas, su guerra, su cruzada soñada-.

Al contrario de lo que se ha afirmado muchas veces, los soviéticos no frenaron el ataque de los nazis en 1941 contra la ciudad que vió nacer la revolución bolchevique, sino que éstos renunciaron a conquistarla, optando por cercarla para matar de hambre, y mediante bombardeos, a la población. Es algo de lo que se posee numerosa documentación. Probablemente hasta el último soldado de la Wehrmacht implicado en el atroz cerco- en el que colaboró la división azul española- era consciente de lo que estaban haciendo, desmontando esa enorme falacia, tan complaciente para el pueblo alemán en la actualidad, de que los crímenes sólo los cometieron las SS y demás cuerpos nazis.

Nunca se sabrá del todo la magnitud de la tragedia en una ciudad cercada durante 872 días, pero las cifras hablan de al menos un millón de civiles muertos, especialmente en los primeros meses de 1942 cuando los suministros apenas llegaban a la población - se los quedaban los de siempre, los de arriba- y el canibalismo, donde la gente familias incluso entre ellas, se mataban, no era nada extraño.

Jones ha realizado ante todo un libro que es un homenaje a la ciudad, a los supervivientes, a los muertos, a los que en una situación extrema y horrorosa, no se dejaron abatir y conservaron su humanidad, sus principios, mientras todo se desmoronaba a su alrededor.

Los escalofriantes, excepcionales testimonios diarios a los que recurre Jones son lo mejor del libro, y sólopor eso ya vale la pena leerlo. Son muestras conmovedoras de lucha, de dignidad y de esperanza- Jones tal vez haga demasiado enfasis en ellas en detrimento de todos los instintos bajos que también salieron a relucir en buena parte de la población- e igualmente de deseperación, dolor y fatalismo que contrasta con el abyecto comportamiento que tuvieron las autoridades de Leningrado, dedicadas a la represión interna y a acaparar comestibles, cuando la ciudad se moría de hambre.

El historiador hace un retrato visceral y diáfano de la ineptitud y crueldad de los mandos rusos y de las sucesivas derrotas soviéticas – algunas en Letonia, Lituania, y Estonia, invadidas en 1940 por los rusos, donde hicieron algunas de las suyas- en el frente norte que permitieron el cerco de la ciudad, una ineptitud que arrancó con las famosas purgas stalinistas del ejército rojo de 1937-38 que costaron la vida a más de 40.000 oficiales, de entre ellos lo mejor de lo que contaban, como Tukachevsky, que ocurrieron al mismo tiempos que las purgas entre la sociedad civil.

Estas matanzas aleatorias les pasaron una enorme factura a los rusos, tanto en la guerra  con Finlandia como en la posterior y salvaje invasión nazi, siendo una muestra clara de la paranoia, estupidez y crueldad tanto de Stalin como del inepto Voroshilov – algo de lo que ya habló Trotsky- entre otros.

Hay una magnífica novela sobre estos hechos: “El cero y el infinito” de Arthur Koestler, un escritor comunista que estuvo a punto de ser asesinado por las tropas de Franco enla guerra civil. Afortunadamente logró huir antes de que lo pillaran.

EL retrato de dichos mandatarios soviéticos por parte de Jones, es demoledor, e incluye a Zhdanov y al infame alcalde de Leningrado, que fue purgado después de la guerra- como muchos otros- aunque por otros motivos, claro.

Lo que resulta especialmente interesante es la imagen que ofrece de Zhukov. El vencedor de Stalingrado y tantas otras batallas. El conquistador de Berlín ¿siempre? ha tenido una reputación intachable. Aqui se desmonta el mito. No sólo hay testimonios de soldados rusos que hablaron de él como un matón, que sale malparado en comparación con Govorov, el auténtico heroe de Leningrado, pues él fue el principal responsable del desastre de la cabeza del puente del río Neva: una de las operaciones militares más estúpidas e irresponsables de la historia, donde Zhukov, sin escrúpulos, mandó en sucesivas oleadas de ataques casi suicidas a cientos de miles de soldados rusos, que fueron masacrados por unos regocijados alemanes que casi jugaron con ellos al tiro al blanco, una operación que duró meses ante la insistencia de Zhukov- también había que recordar que al mismo tiempo que Stlingrado, en diciembre del 42, fue también responsable en el frente central de una catastrófica y casi olvidada ofensiva que le costó más de 100.000 muertos( a los generales rusos no les importaba, con las excepciones de rigor, despilfarrar la vida de sus numerosísimos soldados).

Jones ha hecho un muy buen libro, pero ha perdido la ocasión de hacer una obra maestra, pues pasa muy por encima del último año y medio del cerco, narrando estos hechos superficialmente. Por ejemplo, no menciona que en la batalla del lago Ladoga de septiembre del 42, fue exterminado todo un ejército ruso por las tropas de Manstein – otro criminal con reputación-, un suceso importante para Leningrado, pues significó que la ciudad siguiera sitiada hasta enero del 44, fecha en la que por se retiraron los alemanes.

Para hacer justicia a la gesta de supervivencia de la ciudad, éste tendría que haber sido un libro de 800 hojas y no uno con poco más de 300, pues acaba dejando con ganas de más.

Dos apuntes: Primero que el gran Sergio Leone, autor de obras maestras como “El bueno, el feo, el malo” o “Hasta que llegó su hora“, planeaba hacer una película sobre Leningrado. Por desgracia su muerte, en 1989, truncó el proyecto, y la gran película sobre el asedio está por hacerse. Segundo que la 7ª sinfonía de Shostakovich, ciudadano de Leningrado, se estrenó durante el cerco y fue una demostración, como narra Jones de la valentía y amor por la vida de los habitantes de la ciudad, toda una lección de civismo que impactó hasta en los propios alemanes que fueron conscientes en ese momento, de que jamás la tomarían. Sus máquinas de guerra y muerte no pudieron ni con la belleza ni con el afán de sobrevivir de los civiles

KRUSTY KONG Nº6

Share

“Cándido. Un sueño siciliano” de Leonardo Sciascia

Ahora que la actualidad política italiana es motivo de comentarios continuos y no, por cierto, muy positivos, puede que nos interese echar un vistazo a Sciascia, autor italiano, 1921-1989, siciliano concretamente, autor que escribe con picardía y sobriedad sobre la mafia y sobre la política de su país en general. Leer a Sciascia puede ayudar a entender ciertos mecanismos que de lejos parecen difíciles de comprender. Todo viene de atrás y modificar ciertos tics, es complicado. Como en todos los sitios.

Cándido nació en 1943, la misma noche en que Italia era liberada del Fascismo por los americanos. Hijo del abogado Munafò, éste pronto ve algo raro en él. Se le parece demasiado a un oficial americano- que nueve meses antes estaba lejos de Sicilia- con el que la madre Cándido, su esposa, flirtea. Pero Munafò no puede evitar ver el parecido. Toda una metáfora de la nueva Italia. Cándido no es más que la joven Italia democrática, pero no la que era, sino la que se pretendía que debería haber sido.

Su madre acabará yéndose a América con el oficial norteamericano. Ve a Cándido como un monstruo. Su padre suicidándose tras irse de la lengua Cándido inocentemente en su colegio, desenmascarando la ilícita actividad del abogado, palabras que humillarán a Munafò prefiriendo la muerte a seguir viviendo.

La tutela sobre Cándido recaerá sobre su abuelo. Fascista de pro – combatió en España con Franco- que ahora abraza la democracia cristiana. Todos cambian de camisa. Fascistas que se tornan democristianos, fascistas que se tornan socialdemócratas, y ya el colmo y no por ello menos generalizado, que se tornan comunistas. Sin problemas ningunos.

Nuestro “cándido protagonista” hará amistad con el arcipreste Lepanto, un joven clérigo que acabará abandonando la iglesia – cree imposible seguir creyendo- y se mete en otra congregación, la comunista. Ahora le acusan de mentir y blasfemar. Curioso dice, antes lo hacía y nada me decían, y ahora que ya no lo hago, de eso me acusan. Éste se asombra de la indiferencia de la población ante la sainetesca realidad, y de como nadie censura lo que a todas luces va en contra de lo proclamado en voz alta. Será porque todos hacen lo mismo y denunciar a alguien es autodenunciarse.

Cándido posee tierras, pero él sólo cree en el amor y en hacer bien a los demás. Es comunista y convencido – y ¡¡ el único!!-. Todos lo consideran un monstruo, un imbécil y cosas peores. Primero quiso dárselas a los hijos de sus campesinos, pero éstos le disuaden. Dárselas a nuestros hijos ahora emigrados, supondría que conforme las recibieran las venderían para volverse al norte. Nadie quiere quedarse en el sur de Italia, mucho menos a trabajar el campo. Luego quiso el candoroso propietario de las tierras donarlas al Partido. El partido comunista recibe su propuesta con recelo. ¿Es un reaccionario?¿Un idiota? Ni ellos creen en sus proclamas, lógico. Primero puede la mentalidad y luego, si la hay, la ideología. El secretario del Partido le dice que lo olvide, que todos pensarían que el Partido le ha robado a un tonto sus tierras. Además, aún recibiéndolas no funcionaría nada. El problema es que nadie se fía de nadie. Lo que es de todos y no es de nadie, no genera rendimiento pues todos dan por sentado que los otros, como ellos mismos, van a trabajar bien poco. Cándido será finalmente expulsado del partido. Él quiere ir más a la izquierda del Partido, pero le advierte el arcipreste: ir más allá de la izquierda supondría acabar…en la derecha!!

Finalmente para su suerte su familia quiere desposeerlo de sus tierras. ¿Tan difícil es en nuestros tiempos entender que alguien quiera donar lo que no necesita a quienes sí les puede venir bien?

Cándido finalmente huirá de su tierra, con el amor de su vida, a Francia, huyendo de una mentalidad nociva e imperecedera,  donde se reencontrará con su madre y el oficial norteamericano de casualidad. El azar es así de impredecible.  Tras los saludos de rigor, Cándido le corrupto espetará al americano: ¿Por qué antes de iros pusisteis al mando de mi ciudad a los ciudadanos más corruptos y mafiosos? La respuesta nos sirve de mucho: No conocía a esos individuos…, simplemente me dieron sus nombres en un pedazo de papel.

Grande Sciascia

Share

“Un niño” de Thomas Bernhard

Hacía tiempo no disfrutaba tanto con un libro. Bernhard hace en “Un niño” un recorrido por los lugares comunes ya recorridos en los cuatro volúmenes anteriores – se pueden encontrar por separado en Anagrama en su colección Panorama de Narrativas, o todos en uno en la colección Otra vuelta de tuerca-. Vuelve a lo ya dicho pero añadiendo un toque talentoso, por llamarlo de alguna manera, como un tiro de gracia, letal y definitivo.

Bernhard es una voz más que interesante, es la voz, para conocer al ser humano, con sus flaquezas y torpezas, cuando no mezquindad. Cierto que puede llegar a ser algo triste o pesimista leer su prosa – a mi no me lo parece-, pero es que es lo que hay. El autodenominado “aguafiestas” cuenta el mundo tal y como era – como es – sin adornos vanos, sin sonrisas que no vienen al caso. Su mundo, sus traumas, sus infortunios, magistralmente escrito.

Esta quinta parte de su experiencia personal vuelve a cargar contra la educación hipócrita e ignorante recibida en las escuelas, más aborregadora que educadora. Dirigida a adormecer a todo espíritu creativo para amansar y convertir al individuo en una máquina repetidora de sinsentidos. Carga contra la estupidez de las personas, su maldad, innata o social, inevitable, donde sólo la mediocridad permite a los individuos avanzar sin que los remordimientos te empujen al suicidio. En el relato hay más de una referencia a familiares o conocidos que así acabaron. No podía faltar sus problemas de salud que sin duda moldearon su carácter, ni sus problemas con su madre- por fin sabremos algo de su padre-, ni con gran amargura, el relato de como fue enviado a un reformatorio para niños problemáticos, todo por ser diferente al resto del ganado. O por la falta de miras de los educadores.

Esto es aquí reseñado en este fantástico autorretrato. Todo empezó un día en el que el joven Thomas tomó prestada la bicicleta de su tutor, cosa que tenía prohibida, para irse a casa de su tía a 30 kilómetros, cosa que tenía igualmente vetada. El fracaso de su osada expedición- la bici acabó rota y él magullado-, y el temor a ser golpeado de nuevo y herido con palabras llenas de impotencia por parte de su madre- lo tenía como un caso perdido y no dudaba en espetarle que mejor estaría sin él-, y lo peor de todo, esa sensación de incapacidad de evitar el facaso en todo lo que hacía, hará que vaya contándonos otros recuerdos y experiencias de lo más instructivas sobre su vida y el mundo que le tocó vivir, el mundo previo al estallido de la segunda guerra mundial en Austria. Por suerte tenía a su abuelo, que ya le advirtió de todo

No puedo sino recomendar a Bernhard. Nos permite saber que no estamos solos y que alguien sí contó las cosas tal y como sabíamos que eran. Con gran valor.

Share

“El arte de abordar a su jefe de servicio para pedirle un aumento” de Georges Perec

Del autor de la célebre novela “La vida, instrucciones de uso“, Georges Perec, la editorial La uña rota edita este curioso título que atrae sólo de verlo. El presente volumen incluye la obra de teatro “El aumento“, seguida de el ensayo, por llamarlo de alguna manera, “El arte de pedirle a su jefe de servicio un aumento”. Debemos tomar nota y dirigirnos a nuestro jefe con la lección bien aprendida, sin ningún cabo suelto.

Share

“El nudo infinito” de Ramón Villeró

El 3 de marzo sale a la venta este libro en el que el autor, a través del viaje iniciático del protagonista, nos llevará de Grecia a las apasionadas tierras del Tíbet

Tras haber decidido vivir juntos, el periodista Juan Vielha y la joven arqueóloga Sofía Hayes viajan a Grecia, donde ella trabajará en las excavaciones de Delfos. Movido por el pasado de Sofía, cuyo padre había mantenido una estrecha amistad con un lama tibetano, Juan se irá interesando por todo lo relacionado con la cultura del Tíbet. Un regalo de Sofía y la certeza cada vez mayor de que el Tíbet estaba inscrito en su destino, pondrán a Juan sobre la pista de un antiguo manuscrito.

El nudo infinito es una novela espiritual ambientada en bellos y exóticos escenarios, y también la historia de un amor capaz de superar las barreras del espacio y del tiempo.

Share

“El rebelde” de Sadie Jones

Un brillante debut literario. El final de la II Guerra Mundial parecía suponer por fin el retorno a la felicidad de los Aldridge. Sin embargo, la paz de esta familia se ve truncada con la trágica muerte de la madre en un absurdo accidente del que es testigo su hijo Lewis, un niño tranquilo y sensible de diez años. Padre e hijo afrontan la pérdida de manera muy distinta: mientras el padre contrae matrimonio rápidamente, el traumatizado pequeño empieza a comportarse de una manera poco conveniente para las rígidas normas de la época.
Será el comienzo de una cadena de desgracias. Una historia intensa y dramática que retrata magistralmente la hipocresía de la sociedad y los desencuentros familiares.
Lo publica Espasa a partir del 9 de Marzo de 2010.

Share

“La gran aventura de los primeros hombres europeos” de Henry de Lumley

La especie humana, diferenciada de los australopitecos por su capacidad para fabricar herramientas, se aventuró a abandonar África en busca de alimentos, y alcanzó el continente europeo a través de lo que hoy es Georgia, hace 1,8 millones de años. Hay huellas de su rápida dispersión en Italia, España, la Francia meridional, así como de su desplazamiento hacia las estepas del norte y de Asia Central, persiguiendo las grandes manadas de herbívoros. Este libro revela los fascinantes hallazgos extraídos en los yacimientos arqueológicos europeos y pone al descubierto para el lector las diferentes etapas de un largo y complejo proceso evolutivo que nos ha convertido en humanos.
El célebre prehistoriador Henry de Lumley describe con brillantez los principales hitos de una aventura que duró cientos de miles de años y entre los que se cuentan las primeras formas del lenguaje, el perfeccionamiento de las armas de caza, la conquista del fuego y los inicios de la actividad simbólica ante la muerte.
Lo publica Tusquets a partir de Marzo de 2010

Share

“Historia y celebración” de Mauricio Tenorio Trillo

Esta obra aborda con un rigor no exento de cierta irreverencia un rasgo de la sociedad contemporánea sobre el que tal vez los historiadores no han reflexionado aún lo suficiente: la sobreabundancia de celebraciones históricas, conmemoraciones colectivas y aniversarios patrios de todo tipo y el consiguiente ejercicio de cohesión en torno a una concreta noción de etnia, nación, pueblo o mito colectivo.
Toda celebración aspira a movilizar una determinada memoria, privilegiando unos acontecimientos y lanzando otros al olvido y, como nos recuerda el autor, estos aniversarios de independencias, exposiciones universales o foros y encuentros –como el que en 2004 se celebró durante varios meses en Barcelona– son una excelente ocasión para explorar los aspectos éticos y políticos de la historia del presente, para iluminar los tópicos sobre los que el poder aspira a consolidarse y, sobre todo, para analizar críticamente la imagen –o quizá los espejismos– que una sociedad elabora sobre sí misma.
Lo publica Tusquets a partir de Marzo de 2010

Share

“El ojo del leopardo” de Henning Mankell

Desde la fría región sueca de Norrland, el joven Hans Olofson viaja a Zambia a finales de los años sesenta, para visitar la tumba de un misionero legendario. Deja atrás una infancia y una adolescencia muy duras, marcadas por la ausencia de la madre y, después, por la muerte de dos personas muy allegadas. La belleza de Zambia, y sobre todo su misterio, lo hechizan hasta el punto de permanecer en el país durante dieciocho largos años, al principio movido por los valores de la cooperación y la solidaridad. Poco a poco, sin embargo,
convertido en granjero, la realidad africana le impone unas exigencias completamente distintas, mientras el racismo de los blancos y el odio de los negros van consumiéndolo lentamente.
Un día encuentra cruelmente asesinados a sus vecinos blancos y comprende que sus días están contados.
¿Se quedará a luchar o arrojará la toalla? En su fuero interno, Hans sabe que quizá pueda escapar de la muerte que han corrido sus vecinos, pero tal vez no de su propia desesperación.
En la estela de El hijo del viento, publicada en 2009 por Tusquets Editores y acogida con entusiasmo por los lectores, El ojo del leopardo ofrece una mirada desasosegada de África, un continente que Henning Mankell conoce muy bien y que, en sus propias palabras, «me ha convertido en mejor persona». Mientras alterna pasado y presente, Suecia y Zambia, bienestar y miseria, Mankell explora en esta hermosa novela la posibilidad de que dos mundos tan diferentes como Europa y África lleguen algún día a entenderse.

Publicada por Tusquets a partir de Marzo de 2010

Share

“Plegarias en la noche” de Dennis Lehane

Lehane, famoso escritor de serie negra, debe buena parte de su reconocimiento al cine. El maestro Clint Eastwood creó con “Mystic River” uno de los clásicos indiscutibvles de la primera década del siglo y una de las películas más oscuras y pesimistas de su dilatada filmografía, lo que ya es decir. Posteriormente el mediocre, muchas veces espantoso, actor Ben Affleck ( aunque en los últimos años está mejorando) sorprendió dirigiendo la adaptación de “Desapareció una noche”, aqui titulada “Adiós, pequeña, adiós”. Una película impecable, casi redonda, llena de ambigüedad moral, al igual que el magnífico film de Eastwood, que descolocó por su madurez, y más tratándose del debut como director de alguien con un currículum tan discutible como el suyo.

Justo ambigüedad moral es lo que le falta a la endeble “Plegarias en la noche“, otra de las entregas de la serie protagonizada por los detectives Patrick kenzie y Angela Gennaro, antiguos amante demasiado bien avenidos. Relación, que a parte de poco creible, es autocomplaciente y rematada por diálogos supuestamente corrosivos que delatan gran falta de ingenio y que revelan lo acartonados, ridículos y maniqueos que resultan estos dos personajes,  como todos los de esta facilona novela. De hecho, el único defecto importante del mencionado film de Ben Affleck era el horroroso y retrógado personaje de Gennaro, interpretada de manera no menos horrenda por la sexy y habitualmente mejor Michelle Monaghan.

Ambientada en el Boston de buena parte de sus libros, con el trasfondo católico de la puritana ciudad, sorprende la reputación y la cantidad de buenas críticas que ha recibido este trabajo, a mi humilde juicio, desganado, muy muy facilón, que parece más el típico bestseller de consumo coyuntural, que una novela sólida y rigurosa con la que uno esperaba encontrarse. Es bien fácil saber de antemano de Kenzie/Gennaro van a salir de rositas de todas las situaciones en las que se hallan, si bien  Lehane es lo suficientemente astuto -¿tramposillo?- para dejar un final abierto a posibles secuelas.

El escritor demuestra cierta habilidad narrativa que salva la nada sólida trama, una trama que hace aguas, mal construida, con enormes errores de detalle y que llega a su cénit en un climax torpe e increible.

Hay ideas de gran inventiva, como el psicópata inteligente que hace que sus victimas se suiciden, idea por lo demás poco desarrollada y muy desaprovechada.

“Plegarias en la noche” no es una novela mala del todo,pero sus esporádicos aciertos resultan muy triviales y no impiden la honda decepción.

Martin Scorsese ha dirigido “Shutter Island” otra adaptación de Lehane, con Leonardo di Caprio. Hay más proyectos para llevarlo a la gran pantalla pues s eha convertido en un autor sinónimo de éxito/negocio seguro. Si algún día adaptan “Plegarias en la noche” que lo hagan volviendo a la trama más robusta y dotando de carisma y misterio a unos personajes que aqui adolecen.

Es muy posible que sea una obra menor, o un simple tropiezo en la carrera de un escritor tan admirado, pero creo que no seguiré leyéndolo. Me quedo con sus adaptaciones al cine.

Share