Archivo de noviembre de 2009
“Querida” de varios autores
Península presenta “Querida” de varios autores al precio de 21,90€.
Desde la ironía al amor pasando por la pasión más desaforada, varios autores de la literatura española escriben una carta a una mujer demostrando su sensibilidad por las mujeres.
Querida es una recopilación de dieciocho cartas dirigidas a otras tantas mujeres.
Con el sencillo pretexto de conocer qué tiene que contar el hombre contemporáneo a la mujer de hoy, Pepe Verdes reunió a este grupo de intelectuales procedentes de diversos campos de la creación (escritores, músicos, pintores, periodistas…), de distintas nacionalidades y con edades desiguales (cincuenta años de diferencia entre el más joven y el de mayor edad), para proponerles que escribieran una carta a una mujer que, por el motivo que fuera, hubiera tenido alguna transcendencia en su vida. No había más pauta. Cada uno debía localizar en su universo afectivo quién sería la destinataria de semejante misiva y contarle lo que tuviera a bien.
El resultado de esta sugerente propuesta editorial camina por la senda de la íntima confesión y la ironía; por la ficción delirante y la pasión; por el candor y la ausencia. Un ejercicio a la vez de reflexión y espontaneidad por parte de los autores que permite vislumbrar en qué estadio se halla las relaciones entre ambos géneros en este comienzo del siglo XXI.
«Ésta es una carta de protesta, de protesta airada y por delegación, además…» (J. L. Borau).
«¡Que sorpresa encontrarnos después de tantos años y qué poco nos hemos visto!» (M. Fraile).
«Nunca vas a leer estas líneas. ¿Tiene eso importancia?» (L. Goytisolo).
«Tenemos una crisis doméstica con la mortadela» (A. Martínez).
«Estaba acodado mirando al vacío en el palco de la ópera…» (F. Calvo Serraller).
«Esta misma mañana he pasado la palma de la mano por la parte superior del armario ropero…» (V. Verdú).
«El canal para adultos pone esta noche Lo que el viento me metió…» (S. Roncagliolo).
«El matrimonio nos está distanciando» (E. Mendicutti).
«Muchas veces a lo largo de este tiempo me he preguntado dónde estarías…» (G. Martín Garzo).
Autores:
Eduardo Arroyo, Bernardo Atxaga, José Luis Borau, Sergio Cabrera, Francisco Calvo Serraller, Medardo Fraile, Carlos Franz, Luis Goytisolo, Pedro Guerra, Gustavo Martín Garzo, Antonio Martínez, Eduardo Mendicutti, Benjamín Prado, Javier Reverte, Santiago Roncagliolo, Daniel Samper, Juan Gabriel Vásquez, Vicente Verdú y Ángel González.
“Hellraiser” de Clive Barker
La adaptación al cine que hizo el propio Barker de su novela corta, se hizo más popular que su punto de partida hasta el punto de degenerar en una larga saga – 8 films – en la que el polifacético artista inglés ya no tuvo que ver y que traicionara su peculiar sentido del terror. Actualmente se está preparando un remake. Ya veremos que pasa.
La presentación de sus criaturas más conocidas, los cenobitas, es una obra apreciable pero menor dentro de la carrera de Barker, inferior a la película, ya que la ha perjudicado un poco el tiempo.
“Hellraiser” cuenta con un antológico primer episodio que ya vale por todo el libro. Es el Barker más audaz, más explicito y sugerente a la vez, creador de mundos donde lo que prima son los impulsos de la carne en toda su amplitud por encima de toda moral y espiritualidad siendo a su vez el mayor vehículo que existe para alcanzar la trascendencia o una nueva evolución. Medio y fin a la vez. Esto es algo que no entendieron la mayoría de los directores de las secuelas que con una mentalidad tipicamente conservadora, comercial y estadounidense, lo convirtieron en simples historias maniqueas de demonios malos, con un tufillo cristiano que no venía a cuento.
Y lo mismo puede decirse de la decepcionante colección de cómics que engendró, y por donde pasaron nombres posteriormente tan conocidos como Neil Gaiman o Larry y Andy Wachowski.
Es el precio que Pinhead, el líder de los cenobitas tiene que pagar por convertirse en unicono. La banalización. A la que no es ajena el propio Barker, que vendió su alma a Hollywood en su posterior carrera.
Casi todo lo que sigue a ese inventivo, memorable arranque, es simplementecorrecto. Hay momentos e ideas brillantes, pero se echa en falta más desarrollo, más profundidad en las ideas que a veces no pasan de un estado embrionario y que hace que el conjunto resulte un tanto precipitado y superficial.
Puede que uno de los errores básicos sea su formato y extensión de novela corta, ya que parece una versión alargada de los casi siempre sólidos y convincentes, a veces geniales, cuentos incluidos en sus míticos “Libros de sangre” de los que este “The hell bound heart”- título original- es claramente deudor. Si Barker hubiera depurado la novela, eliminando lo superfluo, hubiera podido ser un gran relato corto, e integrándose con perfecta coherencia en los “Libros de sangre”.
Es posible que a la película el tiempo no la haya tratado demasiado bien. Tampoco es exactamente lo mismo ver/leer este tipo de ficción cuando ya no se es un adolescente seguidor de Barker – al menos no de la misma manera -, pero el film tiene un status de clásico gracias a su potente imagineria visual y excepcional banda sonora entre otras virtudes -este es un film más estético que narrativo-, un privilegio que paradojicamente no llega a alcanzar a su material de partida. Una buena muestra del Barker más perverso, autor de la poderosa “El juego de las maldiciones”, impregnado de su melancolía habitual.
Barker creó un nuevo mundo. Un mundo que aún estaba en sus primeros balbuceos prometedores y que auguraba mayores alegrías aún. Pero en vez de desarrollarlo, de sumergirse en él con valentía, lo dejó a un lado y se hizo más convencional, muchas veces estimable y con su habitual ingenio, pero ya no fue lo mismo. Supongo que es difícil mirar a la bestia a los ojos y sostener su malévola mirada, pero no hay que restar méritos a uno de los nombres más personales del género, al que ha hecho mucho más bien que mal
LA MUJER SIN PSEUDÓNIMO
Share“Tiempo de hechizos” de Pilar Cabero
Me atrevería a decir que no es una novela romántica y no porque la historia de amor entre los dos protagonistas no esté presente en todas y cada una de las páginas de la obra, sino porque “Tiempo de hechizos” es mucho más que eso. Cabero nos regala (y digo regala pues es un plus, un placer leerla) una ambientación histórica que no solo es correcta, sino que la pluma ágil de la autora (y digo ágil porque las descripciones y detalles no se hacen en absoluto pesados) nos mete de lleno en la España del XVIII y más concretamente en el San Sebastián de 1729.
Todo, desde los aguamaniles con que se lavan por la mañana hasta los candiles que se prenden por la noche, pasando por los galenos (médicos) o los talos (pan de maíz) esta novela recrea tan adecuadamente la época de “sus mercedes” los Izaguirre que no quiero imaginarme el trabajo de documentación que habrá exigido a su creadora.
Otro extra: la cantidad de personajes secundarios que son tan principales como la historia misma, volver a saber de Marina y Diego -los protas de “A través del tiempo”- de sus canas y sus arrugas, de su hija Clara, en plena conversión de adolescente a mujer y, como en todo clásico que se precie, el amorío entre dos sirvientes (el ayuda de cámara de Yago y Adela, criada de la familia) hacen que cada paso de página sea un placer.
Los malentendidos (que tendrán su punto cómico con escenas con mucho juego), el despertar de la pasión, el quiero pero no quiero – tortura a la que se somete Yago-, así como los malvados (y los no tan malvados que se dejarán influir por las falsas promesas y las mentiras de amor) completan una novela entretenida en sus más de cuatrocientas páginas y que, gracias a una trama con algo de intriga, encarcelamientos a causa de brujerías, partos frustrados y nacimientos gloriosos, alcoholismo, maridos abusadores y gatos negros, alcanza en algunos momentos tanta intensidad que es imposible parar de leerla.
Cabero entrelaza en todo ello los ingredientes necesarios para un romance, manteniendo al lector como un espectador de una película de gran calidad y alto entretenimiento pero que quizá, no logre hacerle olvidar del todo su postura de mero testigo, no alcance una óptima perfilación de sentimientos o intimidad de personajes como para implicar al lector del todo (es la única pega que le pondría).
No se margina aquí el tema principal del primer libro, los viajes a través del tiempo que, las que ya me conoceís sabeís que me dejan más fría, pero que es un inevitable proviniendo Yago como proviene de nuestro siglo XXI.
En definitiva, una obra perfecta, con una estructura perfectamente desarrollada, un entramado genial y una ambientación logradísima que, ésta sí, te inmiscuye de lleno en los carruajes y calles del San Sebastián pasado.
Puntuación: un 8.
Share“Koba el temible” de Martin Amis
Este es el primer libro que leo del prestigioso Martin Amis y tal vez sea el último. Al menos en su faceta de ensayista. Y eso, que en cierto modo, es un buen libro, pero también es un libro detestable.
Si hay algo que desprecie más que nada en este mundillo de los libros lleno de presuntos visionarios y talibanes dictando la moral, son los escritores que con sus opiniones quieren sentar cátedra y se rasgan las vestiduras en público con fingida indignación, con una arrogancia y egocentrismo a prueba de bombas – la moralidad es el último bastión de los cobardes, dijo alguien-.
En este país, como no, abundan los casos así. Escritores e intelectuales de columna semanal en los suplementos de los diarios o colaboradores fijos de éstos, habituales en todo tipo de tertulias televisivas y radiofónicas – por las que suelen cobrar una pasta indecente- y eso cuando no tienen su propio programa. Habitualmente dóciles y sumisos ante un partido político y enemigos encarnizados del rival, con un gran afán de protagonismo, de chupar cámara o foto o lo que sea, dan opiniones sobre todo tipo de temas, y el que no esté de acuerdo con ellos es un ignorante o un idiota- torquemadas que sermonean a todas horas-. No inteligencia, no sentido común.
El ajuste de cuentas de Amis con el monstruo del comunismo, con Stalin, indicutiblemente uno de los periodos más horrorosos de la historia por encima incluso del nazismo, toma, sin embargo, una base tan farisea, tan hipócrita, que lo invalida parcialmente. Aunque suelte verdades como puños, verdades que por otro lado se saben de sobra.
Pero, ¿cómo puede escribir un libro cuya principal base es una carta personal – y claro, pública-, para que todos vean lo increiblemente decente que es, a su ya fallecido padre, el también escritor Kingsley Amis, reprochándole su militancia comunista en los años 30 – ¡30! – del pasado siglo?, ¡Y más cuando luego se volvió fascista – algo que apenas crítica, claro que eso podría dar para otro libro!-. Su padre no tiene, obvio, derecho a réplica y acaba dando la molesta sensación de que no es el comunismo o el fascismo lo que le importa sino que el propio Amis hijo se exhiba moralmente. ¿Cómo puede ser tan engreido, escribir con tanta arrogancia, incluso ser sentimentalmente tan pornográfico?. Las historias personales de Amis resultan de dudosa interés y repito que cuando cuenta la historia del Koba del título – Stalin, aunque seguramente no muy diferente de Ivan el terrible, por citar sólo uno-, ese genocida apoyado por millones de soviéticos repugnantes que lo apoyaron, ahí Amis tien razón, pero basicamente lo que ha hecho es recopilar datos de su biblioteca personal y convertirlo en un libro. Tiene razón en que se conocen más los campos nazis que los gulag rusos – leer “memorias de la casa muerta” de Dostoievski, para comprobar que ya existían antes de 1917-, pero tampoco son precisamente un secreto y abunda la literatura sobre el tema como bien muestra el propio libro. Ya que hace tanta ostentación de indignación ante esto, ¿por qué no escribir un libro también sobre las innumerables matanzas que cometió el imperio británico?. O podría escribir otro sobre el genocidio armenio u otro sobre la barbarie que cometieron los belgas en el Congo y tantos miles de ejemplos más.
Incluso se queda corto. No menciona los más 600.000 japoneses y chinos capturados por los soviéticos en su oportunista invasión de Manchuria de 1945 y mandados a Siberia, de los cuales casi 400.000 murieron, ni las atrocidades cometidas por el ejército rojo en la misma campaña cuya crueldad fue extrema contra los japoneses, los mismo que ciertamente llevaban años matando a decenas de millones de la manera más salvaje. Lo mismo que errores y crímenes de stalin durante la II guerra mundial, datos explicados mejor en otros muchos libros, escritos por historiadores de verdad.
Aún asi el libro tiene mucha información valiosa pero lo arruina con esa actitud de soltar un sermón desde su particular pulpito sabiendo de antemano que muchos, demasiados, le van a reir las gracias. Un libro que tiene ciertas dosis de estomagante “reality show”.
N-6 KRUSTY KONG
Share“A través del tiempo” de Pilar Cabero
A través del tiempo, una novela viajera.
Ya antes de publicarse, su autora la había hecho pasar por las manos de Edith Zilli, magnífica traductora que tiene en su haber a autores como Ken Follett, Robin Cook o Stephen King, y a autoras que vienen al caso como Jude Deveraux, Diana Gabaldon o Johanna Lindsey. Edith la comentó y sugirió cambios que fueron incorporados a la obra. A mí me llegó en forma de manuscrito, casi de rebote, en un correo adjunto de Eva Jiménez, su actual editora, con una nota que decía: “échale un vistazo”.
Coincidió esta nota con uno de esos fines de semana en que hay tiempo para hacer cosas y uno puede enfrascarse en las que más le gustan, como leer fuera del trabajo (trabajo que, por cierto, consiste mayormente en leer).
La primera impresión del manuscrito tuvo forma de prejuicio: Autora española. Desconocida. Ambientación local. Time Travel (que no es mi subgénero preferido). 496 páginas. ¿Merecía la pena dedicar dos días a “echar un vistazo” a algo no muy prometedor?
El lunes siguiente la había releído dos veces, había anotado cada una de sus páginas con lánguidas sugerencias para la autora, y signos de exclamación, y así se la reenvié a Eva, adjunta a un mensaje que decía “¡¿Quién es la autora?! ¿Dónde la has encontrado? Si no la editas tú, déjame que la edite yo”.
Decía un colega tras 20 años de dedicación al mundo del libro, que solo se pueden corregir las buenas novelas, y ésta lo es. Yo no aporté mucho, lo confieso. Alguna cosa sobre la consistencia de los personajes y otras puntillas más sobre la trama, ya que soy yo puntilloso.
La novela empieza por un acontecimiento sin importancia que sucedió en 1700. Eso me gusta, porque personalmente intento retener en mi memoria aquellos sucesos perfectos que me pasan de vez en cuando para disfrutar con su recuerdo en los momentos bajos. Sin embargo la memoria (que no sé si es una desagradecida o forma parte de algún mecanismo de supervivencia), insiste en hacerme recordar aquellas cosas insignificantes, que no tuvieron importancia mientras sucedieron, pero que algún sexto sentido se atrevió a captar; como una sonrisa, un beso rápido, un paseo cualquiera a la salida del trabajo. Así empieza A través del tiempo, con un acontecimiento más en la vida de Diego Izaguirre, un capitán español en los albores del siglo XVIII.
Doscientos noventa y cuatro años más tarde, este simple hecho conecta emocionalmente a Marina con ese pasado desconocido y, como si el hallazgo tuviera el poder de obrar milagros, es un viejo confesionario de madera (de una iglesia de San Sebastián que habrá que ir a visitar y sentarse allí cuando el cura no vigile) el que hace de máquina del tiempo para transportar a Marina a ese momento justo, en el Siglo de las Luces, de la guerra de sucesión y del último de los Austria.
Lo que pasa a continuación no es nuevo. Lo encontramos ya en El gallardo español de Cervantes, y fue un recurso ampliamente utilizado en la ópera (Fidelio, Las bodas de Fígaro, El caballero de la rosa) y, por supuesto, en la novela romántica (Pecado y virtud, de Mary Jo Putney, El camino del amor, de Johanna Lindsey o La amante cautiva de Shirlee Busbee). Así que nuestra protagonista es confundida con un chico. Y aquí es donde Pilar Cabero tiene que luchar duro para no caer en estereotipos, buscar nuevas situaciones y hacer creíble esta confusión. Sobre la trama no cuento más, pero sí te advierto: al final hay una incógnita y no se resuelve como tú esperas. Lo dicho, no digo más.
Resaltaría dos puntos de A través del tiempo que me parecen significativos:
El primero: hace años, cuando salió publicada Alma, discutía yo con Bel Frances acerca de la nacionalidad de la novela romántica. Yo defendía la tesis de que era un género netamente anglosajón, independientemente de que el escritor o la escritora fuesen de Norteamérica, Argentina o España, pues tanto los personajes como las ambientaciones son, en su esencia, anglosajonas, porque no termino de acostumbrarme a que un protagonista se llame Diego o Marina, a que la acción transcurra en León o en Segovia, y a que esté llena de lugares comunes. Bel, por supuesto, como muchas de vosotras, no estaba de acuerdo conmigo, pero el tiempo y la nueva (y magnífica) hornada de escritoras románticas en español, tanto en papel como on line, no conseguían convencerme cuando localizaban en España. En A través del tiempo, es la primera vez que no me molesta; que es natural; que San Sebastián tiene la misma entidad que la Nueva Orleans de Lisa Keyplas o la isla de Saint Martin de Johanna Lindsey.
El segundo: la narración es potente y aguda. ¿A qué me refiero? A que hay una trama principal cohesionada con la trama romántica de la novela y, como debe ser en este género, todo tiene una explicación en función de los acontecimientos. Pilar Cabero nos hace conocer lo justo de un barco español del siglo XVIII para que no nos perdamos en su interior y sepamos navegar en él, lo mismo sabremos de la ciudad de La Concha, nada más que lo necesario, lo imprescindible. Igual hace con los personajes, que iremos conociendo por sus acciones más que por sus descripciones. A eso se llama oficio, y Pilar Cabero lo tiene.
En resumen, ¿Qué te vas a encontrar entre las páginas de A través del Tiempo? Para empezar una novela de aventuras sostenida sobre la percha de un Time Travel y envuelta en una buena historia de amor, creíble (aunque bastante increíble), sostenible y sólida. Un buen tono erótico que se desarrolla sin prejuicios con una ligera influencia de Keyplas. Unos personajes principales atractivos, y varios secundarios inolvidables (acuérdate de mí cuando conozcas a la tía canaria de Diego). Y, sobre todo, disfrute. A través del Tiempo es una novela disfrutable, a pesar de sus 496 páginas, de las cuales no sobra ninguna. No cansa.
Para terminar, una recomendación. Sí has decidido leerla, no lo hagas. Quiero decir, no lo hagas sin antes haber encontrado un par de días libres, sin demasiado trabajo fuera o dentro de casa, sin muchos amigos, pareja y niños pululando por alrededor. Uno de esos días que son solo para ti, porque una vez que empieces a leer… no vas a poder parar.
En Sevilla, a 14 de febrero de 2008,
Día de San Valentín.
VI premio Café Món ( 2009)
El galardón recae sobre José Vidal Valicourt por la obra “El hombre que vió caer a Deleuze”
Share“Las Criaturas de la noche” de Lucía González Lavado
Octavo libro creado por la autora Lucía González Lavado, de 27 años, conocida por sus novelas de literatura juvenil fantástica y primera incursión en la novela romántica paranormal.
Dairine es una joven huérfana con un pasado oculto que ni ella misma comprende. Ty es una estrella de la música venida a menos que esconde un extraño secreto. Las vidas de estos dos jóvenes se vuelven a cruzar después de unos años y surgirán acontecimientos que los unirán o quizá separaran para siempre.
Las criaturas de la noche es un libro que me ha sorprendido gratamente. He de reconocer que últimamente y por qué no, desde el principio, me están gustando los libros románticos escritos por autoras españolas. Cada vez estoy más convencida de que no hace falta irse a América para encontrar novelas magníficas.
Al igual que en su día lo fue la regencia, la romántica paranormal cada vez esta cogiendo más auge. Es posible que se lo debamos a la saga Crepúsculo y los vampiros Cullen, pero el caso es que tenemos numerosas novelas de esta temática en el mercado. Pero el libro de Dairine y Ty no versa sobre estos seres, si no que bebe de otras mitologías, creadas y modificadas a su manera por esta joven autora.
Por lo tanto, no estamos ante la típica novela romántica al uso. Los protagonistas son gente muy joven y por ello me atrevo a decir que lo podemos enmarcar en un nuevo género que está floreciendo: la romántica juvenil. Pero no por ello no hay que dejar de leerla, tengamos la edad que tengamos, ya que a su vez es una novela madura y elaborada. Un soplo de aire fresco.
Tanto los personajes como Dairine y Ty están perfectamente elaborados y perfilados, respaldados por unos secundarios de lujo: los hermanos de Ty, y la venenosa Shaina que les pondrá a todos en situaciones comprometidas y peligrosas. Se nota que la autora ha escrito novela fantástica, pues conjuga los principios de la novela romántica y la fantastica con maestría, algo de lo que muchas autoras es probable que no sean capaces.
Me parece una novela original como pocas, y al principio de cada capítulo aparecen unos extractos de un libro llamado Las entrañas de Aine, que nos irán ayudado a comprender la verdadera naturaleza de algún que otro personaje.
He de decir que la novela ha pasado a ocupar un lugar sempiterno en mi librería. El final del libro no da lugar a ninguna duda: continuará. No sé que personaje ocupará la historia de amor en el siguiente libro, es difícil de preveer. Hay muchos misterios que han quedado por resolver y una gran aventura que se cierne sobre los protagonistas. Estoy deseando saber como sigue esta aventura de la saga Maldición y descubrir infinidad de criaturas nuevas.
Sin duda no podría dejar de recomendarlo. Es un libro diferente, original, y hay que leerlo con una mente abierta, ya que no es la típica novela romántica que estamos acostumbradas a leer. Pero no deja de ser una delicia.
Lara F. M.
Share“No matarían ni una mosca” de Slavenska Drakulic
Slavenska Drakulic, escritora croata exiliada de su país por sus posturas críticas, ha firmado un libro que sigue la línea de investigación y análisis del horror cotidiano al modo de Hannah Arendt, de la que toma el título.
¿Son los criminales de guerra unos monstruos o son personas normales? A casi todo el mundo le gusta creer que son lo primero, una excepción a la norma. Los tachan de locos, lo cual es una postura cómoda ya que así no tienen nada que ver con nosotros e ignoran que nazis o serbios, croatas y demás bandos que asolaron la antigua Yugoslavia en los años 90, eran, son, como nosotros.
Drakulic escribió este libro con motivo de los juicios de La Haya cuando Milosevic aún estaba vivo y Karadzic – al que se le juzga por fin, en estos días- en libertad, pero su contenido es y va a seguir siendo plenamente vigente. La escritora menciona una reveladora frase de Erwin Staub: “el mal que surge de una mentalidad ordinaria y es cometido por gente ordinaria, es la norma, y no la excepción”. Y eso hace de este tipo de libros algo tan necesario, pues habla de algo inquietante y difícil de reconocer por mucha gente ya que nos está diciendo que muchos, demasiados, en determinadas circunstancias haríamos lo mismo, ya sea en nombre de la patria, de un nacionalismo, de la religión, del odio racial o porque nos lo mandan- lo más estremecedor-, nos dejamos llevar por la mayoría y todas esas justificaciones sirven para que la crueldad, la oscuridad, lo peor que lleva la raza humana dentro salga a relucir dentro de un contexto presuntamente moral que lo vuelve más repugnante por estar aceptado por la gente.
Y como bien narra Drakulic, otra de las consecuencias inquietantes es como muchos de los que no son “criminales activos ” se convierten en cómplices pasivos. Personas que miran hacia otro lado, que callan o que apoyan a los asesinos sin mancharse las manos de sangre. Delatan y siguen con su vida tranquilos y sin remordimientos de conciencia pues tienen a la mayoría detrás. Resulta también espeluznante la ausencia de pensamientos individuales, de principios propios, la cobardía, el borreguismo de la mayor parte de la gente en estos casos. Drakulic narra la historia de un valiente testigo que quería declarar, Milan Levar, contra muchos miembros de su propio pueblo, Gospic, por exterminio de vecinos pertenecientes a la minoría enemiga y como acabó siendo marginado e insultado hasta acabar en un cobarde asesinato…delante de su hijo.
Unas sociedades cimentadas sobre crímenes sin resolver, donde muchos han tenido que ver con ellos, no son sociedades justas, dice Drakulic, son sociedades construidas sobre unos pilares corruptos que pueden estar condenadas a repetir los mismos hechos, como le pasó a esa Yugoslavia orgullosa de su pasado partisano y comunista en la II guerra mundial, al que mitificó y desvirtuó, pues negó todas las porquerías que hicieron, lo conviertieron en una historia de buenos y malos y no supieron ver los indicios que auguraban una nueva guerra, indicios que de no haber sido ignorados podrían haber servido para evitarla. Como bien dice una de las acertadas críticas de la cubierta interior: “…la humanidad sólo puede avanzar si afronta su falta de humanidad”.
Tal vez se eche en falta algo más de desarrollo en el estudio de alguno de los criminales y falta corrosividad hacia ese occidente que no hizo nada hasta que fue demasiado tarde – ese occidente que no juzga a los criminales de guerra occidentales por las guerras actuales de Oriente-, pero Drakulic es incisiva, va más allá de los tópicos – y eso le ha costado el exilio- y realiza un trabajo tán sólido y esclarecedor sobre la naturaleza del mal, ese que anda en casi todos nosotros y que nos empeñamos en negar, un mal reconocible, cotidiano perpetrado por personas mediocres y vulgares – sean presidente o taxistas, generales o soldados- y que tiene tantas caras, tan difíciles de definir a veces que asusta. Como bien dice Drakulic, además, todo ese mal ” no sirvió para nada”. Un personaje de “El miedo”, la estupenda novela sobre la I guerra mundial de Gabriel Chevalier, dice que ” la estupidez humana es incurable”. Este muy pesimista libro confirma esa teoría. Un trabajo que cala, aunque por desgracia no en su Croacia natal, que es donde debería hacer más efecto. Muy acertado el prólogo de la traductora, Isabel Núñez. El que crea que Drakulic se equivoca, que mire a su alrededor. ¿Cuántas personas cometen bajezas en beneficio propio o en nombre de su comunidad, su religión, su familia o su patria? La antigua Yugoslavia era un conjunto de distintas naciones, religiones y culturas que vivían en aparente armonía. Lo mismo pasaba en menor medida con el Irak de Suníes y Chiítas, y así acabaron. ¿Aprenderemos alguna vez de la historia?¿La de verdad, no la de propagandas y versiones oficiales?¿Queremos y sabemos distinguirlas?
MISTER UNIVERSO 1927
Share“Invisible” de Paul Auster
La última novela de Paul Auster es “Invisible”. Transcurre en 1967. El protagonista -a buen seguro basado en el propio Auster, pues éste pasó un tiempo en Francia como “negro literario”- es Adam Walker, un joven poeta. Estudia en la Universidad de Columbia. Conocerá a una pareja de franceses muy seductores. Rudolf Born, el marido, le ofrece a Adam la dirección de una revista literaria que él financiará. Adam no se siente cómodo con este hombre, algo le indica que se parte de él, pero no puede resistirse a su oferta.
¿Quién rechazaría esto?
Su salida estaba prevista para el 2 de diciembre, pero las librerías, haciendo caso omiso de las editoriales, lo pusieron a la venta el 30 de noviembre.
Share“El hombre en el castillo” de Philip K. Dick
Philip K. Dick fue una persona fascinante, controvertido y contradictorio. Merced a su prolífica obra se convirtió en un icono de la contracultura y tras su muerte en objeto de culto primero y en un clásico después. Innovó la ciencia ficción gracias a su constante inventiva, a sus temáticas más adultas y a sus inquietudes más contemporáneas. Enemigo declarado de Richard Nixon, al que veía como el anticristo y personaje autoritario donde los haya, fue también un hijo propio de las movidas de los 60 y más si se tiene en cuenta que vivió en Berkeley, la ciudad – al menos entonces- más izquierdistas de su país, y experimentó con con todo tipo de drogas y filosofías alternativas.
Pero Dick fue también un cristiano que se inspitaba en la biblia y cuyas creencias impregnaban de tal modo sus novelas, que resultaban delirantemente mesiánicas, peligrosamente cercanas al sermón más irritante y su postura respecto a las drogas varió a raiz de la muerte de algunos amigos suyos a causa de ésto, algo de lo más comprensible pero que no excluye un mensaje reaccionario y que se nota hasta en las adaptaciones de sus novelas al cine. Véase la por otra parte valiosa “A scanner darkly” de Richard Linklater.
Dick fue más un novelista de ideas. De pensamientos filosóficos. Uno de los principales alicientes y a la vez uno de sus principales handicaps es que sus novelas resultan a veces confusas, desordenadas, excesivamente discursivas, recorridas por múltiples buena ideas que no acaban de desarrollarse, por lo tanto, no resulta extraño que alguna de sus adaptaciones al cine resulten claramente superiores al original literario. El caso de “Blade runner” es el más conocido. No se le puede negar a Dick la tremenda huella que ha dejado en el género. Sus temáticas conspirativas y cuestionarse continuamente la realidad o la versión oficial – su famoso “la realidad no es lo que parece han marcado un antes y un después en el género influyendo a todo tipo de novelistas y cineastas.
“El hombre en el castillo” que data de 1962 es una de sus más importantes y más premiadas novelas, uno de sus primeros éxitos y posteriormente la que le marcó su independencia como escritor. Una novela valiosa aún con algunos de los tics propios de Dick. De hecho es conocido por sus precipitados, poco elaborados y anticlimáticos finales, como si no supiera acabarlas o se cansase de lo que estaba escribiendo. Esta novela es un vivo ejemplo de ello.
Con la atractiva premisa de unos EEUU vencidos en la segunda guerra mundial, y divididos en tres zonas, una ocupada por los nazis alemanes, otra por los japonese y otra neutral, Philip K. Dick desarrolla la ya mencionada premisa: “nada es lo que parece”, y lo hace manteniendo el interés durante toda la novela. Pese a cierto maniquismo ingenuo - los alemanes siguen siendo crueles, los japoneses se han vueltos ” buenos ” después de todas las atrocidades que cometieron, algo no muy convincente- uno de los pilares de esta novela, inspiración y a la vez instrumento crucial de la historia, es el ” I Ching” o “Libro de los cambios”. Al parecer Dick escribió la novela según los dictados caprichosos del libro, y por ello el resultado es algo confuso y no muy riguroso. De hecho Dick se arrepintió de haberlo utilizado como instrumento de trabajo.
En el libro apenas asoman otras temáticas ya mencionadas del autor, como sus creencias cristianas o las drogas, pero es una novela representativa de su obra, algo sobrevalorada, pero ingenua y estimable, donde lo mejor es el retrato de los EEUU ocupados por la potencias del eje, asi como algunos de los cambios que el visionario escritor introduce en la historia de la II guerra mundial, una de sus obsesiones, de ahi que en general se también un libro bien documentado.
EL GENTIL Y FELIZ REPLICANTE AL QUE LOS RAYOS C DE ORIÓN LE QUEMARON LOS OJOS, SE ASUSTÓ, SALIÓ CORRIENDO A VELOCIDAD SUPERSÓNICA Y ACABÓ ESTAMPÁNDOSE CONTRA LAS PUERTAS DE TANHAUSER ANTE LA MIRADA SORPRENDIDA Y TRISTE DE DECKARD PUES RACHEL LE HA PUESTO LOS CUERNOS Y SE HA IDO CON OTRA REPLICANTE
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