Archivo de enero de 2009
“La analfabeta” de Agota Kristoff
La autora de Claus y Lucas tiene unos microrelatos que se leen en una tarde, acerca de su experiencia personal. Ella emigrada de Hungría, llega a Suiza sin hablar más idioma que el suyo materno. Pasó de ser alguien culto en su lugar de origen a ser una analfabeta total. Deberá sobreponerse a una doble tarea: ser emigrante, con lo que eso conlleva de incompresnsión social, y una incomprensión propiamente dicha derivada de no hablar el idioma del país al que llega.
Muy sencillo, en su línea, el hecho de no dominar el idioma-francés- le ayudó a tener un estilo muy directo al escribir, hablar al parecer le costaba más, que aqui es muy agradable, y que en la trilogía de Claus y Lucas es directamente demoledor.
Share“La promesa” de Friedrich Dürrenmatt

Explendida labor de la editorial Navona con su colección reencuentros, reeditando clásicos olvidados de mitad de siglo XX.
La promesa es una novela policíaca suiza, que la verdad me ha gustado mucho. Un escritor de novela de suspense que da conferencias sobre el tema y un ex jefe de la policía suiza conversan sobre los problemas de la novela negra. El policía las critica, las tilda de románticas, en las que el malo siempre acaba cometiendo un error y es apresado. No, no y mil veces no. La realidad no es asi. La suerte es la que conduce al éxito de las pesquisas, el azar- muy a lo Paul Auster-. Para ilustrarlo, lo relata con un ejemplo; cuenta un caso que tuvo años atrás, el caso de la desaparición y asesinato de una niña en un cantón helvético.
El caso es relatado, con finales alternativos para los románticos y con la resolución final, poco romántica y más cercana a la realidad, a la triste realidad
Share“La defensa” de Vladimir Nabokov
La obra más conocida de Nabokov es sin duda Lolita, por su sugerencia y por haber sido llevada al cine por Kubrick. La defensa no se si es menos conocida, pero es igualmente fantástica.
Es la vida del maestro ajedrecista ruso Luzhin, cuya vida es el ajedrez. Sin este juego su vida está vacia, pero con él, su existencia se marchita por momentos, a más implicación mayor es la fiebre, a menos implicación mayor vacio existencial. Todo un dilema.
Al igual que la novela de ajedrez de Zweig, Luzhin cae en manos de este juego, mientras sacrifica peones en beneficio de piezas mayores sacrifica su vida. El campeonato mundial de ajedrez supondrá un desafío. ¿Ganará él o el ajedrez? Sólo podrá quedar uno de los dos, y no es una metáfora.
Nabokov sabe transmitir esta angustia, sufres con Luzhin, te alivias con él, y disfrutas en todo momento. La versión cinematográfica: “La defensa Luzhin”, con John Turturro y Emily Watson está muy pero que muy lograda, muy fiel a la novela.

“La oveja negra y otras fábulas” de Augusto Monterroso
En “La oveja negra…”, el autor del relato más corto del mundo, Augusto Monterroso, nos expresa los roles de la sociedad utilizando a los animales, donde los más interesantes son algunos relatos que aluden a la mitología clásica, logrando esbozarte una sincera sonrisa en la cara.
Está editado por Punto de Lectura en bolsillo
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Share“El jugador” de Fiodor Dostoyevski
En el jugador dostoyevski vuelve a relatar experiencias propias al servicio de la literatura. El jugador es la historia del tutor de un niño ruso, de familia muy acomodada. La familia del muchacho contrata a este tutor-profesor para que instruya al muchacho, y cansados de los rigores invernales rusos, marchan a Baden-Baden, Alemania, lugar más cálido y sin duda con más diversiones, como un casino. Nuestro protagonista, pese a las protestas de la madre, irá olvidando la educación del mozo, más atraido por la fiebre del juego, la ruleta. Incluso da consejos de como jugar, las normas básicas y advierte que lo peor que le puede pasar a un jugador es ir ganando.
Divertido, sinvergüenza, reflexivo, truhan…todos estos epítetos pueden definirlo, sólo atenuado por el hecho de que todo a su alrededor se iba degenerando, las familias ricas más pendientes en aparentar sus poder ante aristócratas sobre todo extranjeros, el imperio ruso había conocido tiempos mejores, los europeistas ganaban terreno, y los campesinos cada vez tocaban a menos.
¡Qué mal podía hacer jugando un poco a la ruleta! Manque o passe. Todo al cero
Share“Soy leyenda” de Richard Matheson
Los vampiros han tomado el poder en la literatura. Todo lo que gire alrededor de ellos está de moda. Mucho antes de la saga crepúsculo de Stephenie Meyer, e incluso antes de los vampiros de Anne Rice, Matheson escribió esta novela futurista-1954-, en la que un hombre parece ser el último de la especie, rodeado de voraces vampiros que sólo buscan aniquilarlo.
Existe una versión cinematográfica del 2007, con Will Smith, que no respeta el final de la novela, tirándose más por derroteros épicos, muy hollywoodiense, que por derroteros filosóficos; aunque no está nada mal. Hay más versiones fílmicas, una de ellas la de 1964 con Vincent Price, la cual no la conocía sea dicho de paso
La verdad sea dicha no me gustó la novela, pero lo achaco a mi poco bagaje en ciencia ficción, aunque las bases y lo que quiere expresar fuera realmente muy interesante.
Animo a quién le gustara a que me comente cosas

“Viaje al final de la Noche” de Louis Ferdinand Celine
Nadie puede adentrarse en la noche sin temor. Céline lo sabía bien. También Bardamu, su alter ego, que intentó exorcizar los demonios de su hacedor en “Viaje al fin de la noche”.
La noche es la protagonista invisible del libro, la noche oscura del alma que envuelve y la que se entrega gozosamente Bardamu, y la larga noche que cae sobre Europa con el sonido de los sables de junio. Tras el ardiente mediodía napoleónico y la plácida y secular tarde victoriana, se apagan, una a una, las luces de la belle époque y se pone el sol de los viejos y buenos tiempo sobre Europa y sobre el mundo. Bardamu entra en guerra en el mundo decimonónico de los uniformes brillantes y las cargas gloriosas de caballería… y sale de ella en el oscuro siglo veinte de las trincheras, el gas mostaza y los soldados triturados en el engranaje de la Historia.
Céline, Bardamu, adopta la única postura posible frente al horror y se convierte en horror él mismo, bailando con nihilista indiferencia sobre el alambre de espino y las ruinas de la Tierra de Nadie, riendo en la cara de los obuses y la metralla, insultando con crueldad a un mundo que se ha vuelto loco. Nada escapa de las balas de su cinismo, ni los culpables ni los inocentes, ni lo feo ni no bello, ni la virtud ni la podredumbre. Ni, por supuesto, Dios ni el Diablo. En el frente o en la retaguardia, Bardamu, Céline, nunca está lejos de la guerra: en cada calle ve una emboscada, en cada mirada los ojos de su asesino, en cada amanecer la última jornada.
Ya nunca le abandonará la guerra.
En África, en América (aquella América triunfal de rascacielos, héroes de guerra y leche en polvo para el mundo entero) o de regreso en Francia, nunca abandonará la trinchera moral donde lo sepultó la guerra: se recreará en la miseria, en la mugre, viendo la corrupción y el fracaso que anidan en el corazón de la belleza y la paz; viéndolo todo, en fin, como sólo pueden verlo las cuencas vacías de quien dejó su espíritu muerto en los campos de Ypres. Muchos años después, al final de otra guerra, cuando sus carceleros le informaron que le enviaban a Francia para ser ejecutado, el muerto viviente Céline respondió: “Me da lo mismo. Estoy loco.”
Nadie puede adentrarse en la noche sin temor. Nadie puede, tampoco, salir intacto. Así lo aprendió Céline, y así lo revivió para el mundo Bardamu: los largos viajes, la práctica de la medicina, la música y una sucesión interminable de bailarinas no fueron si no un intento de arrojar al olvido aquel momento terrible en que vieron el sol ponerse sobre el siglo.
Otra víctima de aquella guerra, el pintor Otto Dix (uno de aquellos alemanes “educados e inteligentes, que habían cruzado Europa para matarme”, según Bardamu) diría:
“¿Qué es esta guerra? Es barro, trincheras, sangre, ratas, piojos, bombas, dolor, alambre de espinos, carne podrida, gas, muerte, lluvia, ratas, gatos, lágrimas, balas, miedo y la pérdida de la fe en todo en lo que una vez creíste”.
monster
ShareMás regalos de clientes…
Es nuestro pasatiempo favorito. Recopilamos y pegamos uno tras otro, todos los fallos de los clientes. ¿Simple pasatiempo? Más bien una simpática y entrecomillada “venganza”…
.- La siesta del chino de Vargas Llosa/ La fiesta del chivo
.- Los papagilis/ Los papalagis
.- Los objetos perdidos de Millás/ los objetos nos llaman
.- Astertark de Murananí/ After dark de Murakami
.- cliente: ¿Tiene “el expreso de medianoche” de Ruiz Zafón?
(pensamiento del librero: Supongo que es ese en el que cuenta sus experiencias personales en una prisión turca)
.- ¿Tienes la segunda parte de canción de hielo y paja? /Canción de hielo y fuego
.- El viaje de los infantes/ En realidad buscaban el último libro de Saramago “El viaje del elefante”
.- Donna Leona/Donna Leon
.- ¿Donde he dejado mi queso? (Pues si no lo sabes tú…) o incluso ¿Quien se ha llevado mi trocito de queso?
¿Quien se ha llevado mi queso? (Este sí es el título correcto)
.- cliente: ¿Tienes porno de Bukowsky?
librero: ¿de Bukowski?
cliente: Sí, es la continuación de Transpotting
(En realidad es de Irvine Welsh)
.- Un librero va y entiende: “Las piernas abiertas de América Latina”. Las venas abiertas de América Latina de Galeano.
.- El hombre galleta/El hombre de mazapán
.- Pasión judía de Javier Moro/ Pasión india
.- El gran simulador/ El gran manipulador de Preston
.- Editorial alcantarilla/ Acantilado
.- El guardián de los centenos/ El guardián del centeno de Salinger
.- cliente: ¿Me puedes ayudar a buscar un libro? Es que no lo encuentro por la “a”. Buscaba “Asimetrías” de Paniker
Continuará…
ShareApuntes a “El fuego” de Katherine Neville

Tanto tiempo esperando una continuación de El ocho… para esto. Neville, al igual que otros muchos escritores (Ken Follet sin ir más lejos) ha sabido aprovechar el tirón de una novela, un best(ia) seller, para escribir una segunda parte. Y ahora va y resulta que esa esperada segunda parte es idéntica a la primera.
Defrauda porque repite y porque no dice nada nuevo. No sorprende. Admito que tenía demasiadas expectativas. Hace mucho tiempo que leí el primer libro de Katherine Neville y guardo un buen recuerdo de él. Original, entretenido. Escritores como Steve Alten y Dan Brown le deben mucho a Neville. O eso creo yo.
Por lo visto Neville no conoce ese dicho que dice: Si juegas con fuego, acabarás quemándote. Yo ya he salido escaldada.
Share“La catedral” de César Mallorquí
La catedral es una novela juvenil que tiene una temática muy parecida a los míticos títulos “los pilares de la tierra” o “la catedral del mar“. Es una literatura muy interesante porque permite a los jóvenes introducirse en la lectura con temas similares a los llamados de adultos, y asi, cuando den el paso, la literatura no se les atragantará.
La novela transcurre en la navarra del siglo XII. Narra las aventuras del joven Telmo. Retrata una época oscura, alrededor de una catedral donde la luz siempre es tenue, en la que tras cada muro se esconden intrigas que el joven telmo, aprendiz de albañil-mason- deberá ir sorteando
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